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Acompáñenme  entonces, a un estado al suroeste de la república, en donde hay más comida, diversidad, y fauna de la que se puedan imaginar. Ahí, en Oaxaca, existía una mujer que se encargó de hacer su estado brillar por medio de sus manos. Dolores Porras, una de las artesanas más dedicadas que México pudo haber tenido. Empezando su trabajo a la corta edad de 13 años y trabajando en alfarería 6 de los 7 días de la semana, Porras fue la que logró poner en barro la esencia de Oaxaca y de México.

Para Dolores Porras, hacer alfarería era algo normal para ella, su lugar de nacimiento San María de Atzompa ha sido el hogar de la alfarería por siglos y siglos. Fue ella quien lo mantuvo relevante e innovador. A lo largo de los años ha utilizado la misma técnica milenaria de arte oaxaqueño y representaciones estatales, a lo cual le aunó nuevas técnicas y representaciones gracias a décadas de conocimiento y a sus viajes por México.  

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Hay artistas que son intrínsecos al nombre de México. Nadie puede olvidar a Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros, Cantinflas, Juan Gabriel. Todos ellos han cambiado el nombre de México en el arte y han sido pioneros. Pero como siempre, malinchistas somos, olvidamos nuestras raíces, estamos más orgullosos de goleadores que de lo que hacemos en nuestras raíces. Vaya que no digo que los artistas previamente mencionados no representan la esencia de México, mucho menos quitarles mérito. El problema es que, esa esencia  mexicana está emzecolanzada, somos producto de indígenas y españoles. Somos muy buenos para representar la parte mezclada pero, ¿Dónde queda la parte que hacía que México fuera México? ¿Dónde quedaron nuestras raíces?

Dolores, raíces y barro

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Lo hermoso de su arte es que es palpable, crece con ella. Se puede apreciar cuando comienza a incluir sus propias técnicas de color o también cuando se encontraba mejor de salud. En sus últimos años, Dolores Porras desarrolló Parkinson lo que ya no le permitía hacer las mismas obras de antes, ni al mismo ritmo. Como suelen ser las mujeres mexicanas, dio la vida por lo que ama, y después de 9 hijos y 60 años de carrera, llegó el momento de descansar de Dolores Porras. 

Polvo eres y en polvo te convertirás, es una frase que hemos escuchado a lo largo de los años nosotros siendo típicamente mexicanos católicos. Del barro al barro. Yo admiro mucho a artistas como Dolores Porras no sólo por su arduo trabajo, sino sobre todo por su manera de hacer vivo algo que estamos olvidando y probablemente olvidaremos. Hoy en día su legado es el barro, esperando que alguien que pudo transformar el polvo en algo hermoso e irrepetible, no se convierta de nuevo en polvo. Admiro a Dolores Porras por celebrar y mantener lo que estamos a punto de perder.

Como casi todo lo mexicano, su trabajo atrajo la mirada de muchos estadounidenses y europeos, Michael Peed, un profesor de alfarería en Estados Unidos, inclusive hizo un documental sobre ella y su arte. Creo que nosotros como país deberíamos de apreciar el arte de México a México, en lugar de esperar a que extranjeros lo admiren. No sólo falta celebrar nuestro legado sino también apoyarlo para mantenerlo vivo, como Dolores logró hacerlo.

por:Pao berdeja

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