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EL PAISA Por: Helena
@dibujoselpaisa

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Hace unas pocas semanas terminé de llorar y no lloré más. 

Un rostro rodeado de objetos asquerosos, punzocortantes, puede ser un disparador, de una situación dolorosa, en realidad podría ser cualquier cosa, pero mirando ese rostro reventado, enfermo, me encontré con este recuerdo específico, que una serie de objetos juntos evocaron.

Me dejó plantada después de esperarlo todo el día, se excusó y me pidió perdón como siempre lo hacía y yo, como siempre, lo aceptaba. Al día siguiente, decidí que ya no quería estar en la misma situación, tomé valor, lo vi, le dije cómo me sentía y terminó todo: llanto, miedos, inseguridades y los deseos forzados. El llanto pasó a ser una nueva sonrisa, una tranquilidad que no me atrevía a tener porque sentía miedo de sacarlo a él de mi vida, aunque no me quisiera en la suya. Sin llorar, admití ante él cuánto me lastimaba que no me tomara en cuenta, y que no me sentía apreciada; sola, me dejé sentir: las lágrimas comenzaron a caer mientras manejaba, callada, alejándome de su casa, hasta que me quedé sin más de ellas para llorar. Me sorprendió mi reacción pues yo estaba muy segura que ni siquiera me importaba tanto, al fin al cabo, desde el principio, ya sabía que estar con él no me llevaría a ningún lado.

INCÓMODO

Tal vez los rostros de estos personajes con dolor, con sufrimiento, reventados, hinchados, rodeados de más objetos que lastiman son una exageración de esas emociones, pero justamente en esas exageraciones es donde podemos identificarnos, donde nuestros recuerdos se cuelan. 

Por mucho tiempo y sin darme cuenta, me convencí de la dinámica que teníamos: como vernos de vez en cuando, pocas demostraciones de afecto, no involucrarnos en la vida del otro; yo no estaba satisfecha; aunque traté de engañarme e ignorarme, llegó un punto en el que mis pensamientos me lo gritaban,, ya no había ni un momento en el que no pensara alejarme de ahí. Pasó de ser un lugar donde podía simplemente llegar y platicar, a uno donde me angustiaba escribirle un mensaje buscándole. Había tanta incertidumbre que un día era sí y otro no, a veces yo le encantaba y en otros parecía que yo ni existía para él. Ni siquiera hubo amor de por medio, no hubo espacio para ello. Debo admitir que nunca quise aceptar que una parte de mí sí quería sentirse amada por él, pero ese no era el trato y acepté, sin darme cuenta, que yo quería algo diferente. 
 

Puedo decir sinceramente que mi relación con él fue muchas cosas pero no lo que yo quería, no tenía nada de malo pero al final, estaba pidiendo más de lo que querían darme. Aprendí de mí estando con él, y disfruté tanto estar a su lado que fue difícil aceptar que a veces el lugar en el que más quieres quedarte no siempre es donde debes o puedes estar (o quieres estar), y moverse de ahí me hizo llorar mucho, muchísimo pero una vez que lo hice, las lágrimas se convirtieron en unas ganas de ser mejor, en ganas de hacer lo que quiera, de atreverme a vivir mi vida, de reconocer los lugares donde soy amada. 

 

No sé lo que otros verán en estas obras, no sé que se les atravesará por la mente. El Paisa dibuja momentos específicos, detenidos, en pausa, de una emoción; y allí, me imagino, se esconden los recuerdos, los del autor, los de quien mira, los míos.

Artista: El paisa Ig: @dibujoselpaisa

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