Nada por aquí, 

nada por allá.

artista: Emmanuel Peña

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Este título hubiera quedado mejor para la edición de Magia de la revista, la neta. Pero ya ven como son las ideas brillantes, te vienen después en la ducha cuando ya pasó el momento. En fin… Aquí estamos y la ocasión no podría ser más idónea con el tema de la obra: la ciudad.

 

Cuando estuve por primera vez en la ciudad, era muy pequeño para entender su ritmo complejo, su arrítmico funcionamiento. Mi pequeña mente mocha de 5 años recién salida de Guanajuato no podía comprender por qué no debía mirar a los “jotos” o “gays” de la zona rosa. La cosa más sorprendente para ver por donde antes vivía eran las bonitas iglesias barrocas (no me malinterpreten, que tampoco son poca cosa), pero fuera de eso… no mucho. Los monstruosos rascacielos, gigantescos complejos de plazas comerciales; hormigón y concreto hasta donde daba la vista.

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No duramos mucho en el centro de la ciudad, nos mudaremos a otro lugar más tranquilo después. Pero eso no marcaría el final de mi relación con la ciudad. Más adelante, cuando fui lo suficientemente grande como para desplazarme en metro solo, podría decirse que fue mi “iniciación” a la dinámica de la ciudad. ¿Mi objetivo? Ir a la frikiplaza por alguna pendejada que ya ni recuerdo, pero lo que sí recuerdo es la velocidad con la que aprendí las reglas no dichas de la ciudad; fue cuando en realidad cobró sentido el proverbio: “Cuando en Roma, haz como los romanos”. Me acordé mucho de esa sensación cuando vi la obra de Emmanuel Peña  (@emmenuel_pena).

He visto muchos artistas tomar inspiración de la ciudad para sus obras, pero lo que logra @emmenuel_pena es el rescate de una vieja arte muy mexicana: la historieta. Dándole un giro personal, que convierte a su libro “Nada aquí” en un accidental ejercicio de antropología urbana, narrando las historias de personajes cuyas vidas cruzan sin darse cuenta en el enorme mar de gente que transcurren las calles de la ciudad.

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Es como cuando crees que tu vida es una película (ustedes saben perfectamente de lo que estoy hablando), te "miras" en tercera persona porque crees que tu historia vale la pena ser contada a un grupo de completos extraños… ¿Por qué sería importante narrar esas historias? ¿Qué tiene de excepcional algo tan mediocre como transitar la ciudad? Pues es precisamente la belleza de lo efímero, de lo cotidiano; lo "insípido" de la ciudad es un gusto adquirido, un sabor que pocos saben degustar y Emmanuel es aquella persona que se detuvo a mirar (aunque sea por 5 minutos), y pintar esas historias aburridas, tediosas, mediocres, insípidas, tan llenas de vida y bellas y de la verga. Bien dicen que la basura de unos es el tesoro de otros… y quién sabe, en un futuro, quizá algún día nuestras vidas cotidianas en la ciudad sean dignas de estar en un museo (eso si no les vuelven a recortar el presupuesto jsjsjajjsksjjakshjs, porque dudo que grupo Carso o el Jumex me quiera exhibir a mí o a mis pendejadas en su preciosa colección).

por: pestre_juan_47

Ludwig

Fare

Quiero ir, ya me quiero ir.

Santiago

Mora

DAMORA

Pedro

Trueba

Merezco algo mejor.