La última alacena

Artista: Gabino Azuela

despensa, alacena. bueno, cómo sea. el lugar donde se guarda la comida que o bien no se tiene que refrigerar o la que se puede guardar por mucho tiempo, o la que se usa comunmente. la última alacena que tuve era móvil, y la última despensa de otra familia que vi era tan diferente a las que había visto antes.

 

la memoria es una alacena de las cosas más simples, de las cosas usuales, a veces inútiles, pero que guardamos porque pensamos que nos pueden servir, porque tienen fecha de caducidad larga y pensamos que volveremos a ellas. así es la memoria, una despensa en una de las habitaciones más transitadas de una casa, pero es justo allí, en medio de nuestra cocina donde las cosas mueren, entre la vida diaria un día dejaré de pensar en ti, de recordarte.

 

ese espacio en la cocina que parece estático, que no se mueve, que guarda del tiempo las sensaciones, es ese espacio que está muerto, donde las cosas pueden caducar, como las medicinas, los enlatados, pero ese mismo espacio está vivo, abriéndose una y otra vez. tal vez las alacenas deberían tener poca profundidad, para verlo todo, para que nada se quede detrás, como escondiéndose, como los recuerdos, como esos momentos que vivimos con los demás que simplemente dejamos de ver, que se pierden detrás de la vida cotidiana, detrás de la salsa favorita.

hay cosas que dejan de servir porque ya no las vemos, no porque no sean útiles. esas cosas están en las despensas, esas cosas se almacenan porque pensamos que nos servirán, pero después de un tiempo las olvidamos, hasta que un día alguien decide hacer limpieza. guardé una foto tuya un día, un día de esos de frío, la guardé y no recuerdo por qué, pero hace no mucho, en uno de estos días de calor, la encontré, y me sorprendió lo feliz que te veías, porque hoy ya no puedo verlo, no porque no lo seas, sino porque ya no estoy invitado a esa parte de ti. tal vez caducó esa parte de mi vida, tal vez aún no lo haga, no sé que hacer con esa foto tuya, con el recuerdo de tus manos, ni con las sonrisas amplias y transparentes que me dabas sin saberlo. tal vez vuelva a ponerlas detrás de la salsa nueva que se ha convertido en mi favorita, o de los yakults que sigo bebiendo y comprando cada semana, tal vez allí los deje por si un día los necesito, por si te llega un ataque de fe, por si descubres que yo te hacía bien.

 

cuánto en la memoria se echa a perder? cuánto en la memoria se echa a perder! cuántos botes de salsa picante china se pudren entre los recuerdos que en un momento fueron tan significativos y que quisimos guardar porque pensamos que merecían la pena? cuánto tiempo pasará con mis recuerdos de ti?

Por: Dávila Onofre 

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