la perversión

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por: isabel de alba

artista: giselle dessavre

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hace algunas semanas, josé pablo, mi sobrino de 2 años, decidió que yo soy su persona favorita del momento. No puedo fingir que esto no me emociona de manera estúpida. pienso... ¿yo? ¿una persona promedio con nada más interesante que ofrecerle que dos cuadernos y una caja de cartón para rayonear, una docena de cerezas (son su fruta favorita, también, del momento), unos carritos de plástico de $25 de una juguetería al mayoreo, 2 matrioshkas (una roja, que es el papá, y una negra, que es la mamá, de acuerdo a josé pablo) y 2 pies que me permiten seguirlo a donde “minvita”, como suele decirme?  ¿soy la persona a la que un tinyhuman espera para ver todos los días? 

 

no me cabe en la cabeza qué es lo que le llama la atención de mí. pero tampoco me dejaré mentir al mencionar que así como me encanta ser la persona importante en su vida, me da pavor. vuelvo a lo mismo: ¿yo? ¿una persona promedio con nada más interesante que las cosas mencionadas antes, soy la persona con la que más tiempo quiere pasar? no entiendo.

 

el punto es, que uno de los tantos días en los que hemos salido a pasear por el fraccionamiento para correr, tan rápido como el rayo mcqueen, llenar de agua unos bloques de colores, con el chorro que sale de los aspersores y jugar bajo el rayo del sol hasta la insolación y que nuestro cuerpo nos pida agua; josé pablo, comenzó a hacer una imitación de algún felino. no supe reconocer con precisión cuál era, pero me correteó por un rato para morderme como este animal seguramente lo haría. 

¡rawwwwwr! ¡rawwwr! gritaba. 

 

sinceramente, sólo le sigo el juego y actúo como la persona más espantada.

muchas situaciones con este tinyhuman me recuerdan a la obra de giselle dessavre en donde se presenta una boca con los dientes a la vista y una imagen de un jaguar a medio gruñir superpuesta en la lengua. me hace pensar en josé pablo, y en los niños pequeños en general, por las ganas que tienen de que se oiga con fuerza lo que dicen, pues no tienen ningún precedente en su mente que les hagan creer que lo que dicen no tiene por qué ser escuchado. es como si, a pesar de su poco léxico, supieran que tenemos la obligación de escucharlos y descifrar lo que nos están diciendo. no se detienen. podrías estar conversando con otra persona y no tiene por qué importarles a ellos; al contrario, lo que importa es su mensaje; ni cómo negarlo, no quiero sonar como una persona mayor que basa su comunicación oral en frases clichés o dichos viejos, pero los niños nos enseñan mucho más de lo que pensamos.

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me asombra darme cuenta de que, en efecto (y sin darle mucho la razón a rousseau), en los bebés y los niños no hay malicia, sino que cuando actúan de forma rebelde o irrespetuosa, es solamente un reflejo de lo que se vive en su hogar, en su familia. tanto lo que sale de su boca, como sus acciones y pensamientos, son genuinamente bien intencionados. son feroces, entusiastas, llenos de intensidad, buscan la atención a su manera y la consiguen a cómo dé lugar: no existe mal en ellos. me pregunto, ¿cuándo es que comienza esta corrupción por la que todos y cada uno de nosotros pasamos? ¿en qué momento comienza la perversión humana? porque, si lo pensamos bien, normalmente se tiene un acercamiento a la sociedad desde muy temprana edad. sin embargo, y tomando a mi sobrino de 2 años y mi experiencia con él, como ejemplo, no creo que exista todavía algún vicio en ese pequeño ser.

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por el contrario, a nosotros los adultos, o más bien pseudo adultos, nos relaciono más bien con el collage de giselle dessavre, donde se puede ver la mitad de la cara de una persona (o si queremos regirnos por la estructura binarista de género: una mujer) en la que están sobrepuestos bichos; una cucaracha, una palomilla, un insecto rastrero. la comunicación de las personas jóvenes, adultas, se ve condicionada por un enorme bagaje emocional y psicológico de experiencias, exigencias, traumas, frases, referencias, etc. está contaminada, corrompida. lo que sale de nuestra boca ya nunca es completamente genuino; antes pasa por un montón de pensamientos y conflictos internos, se dice a partir de lo que hemos vivido anteriormente, sale con precedentes.

no sé, no me termina de gustar resignarnos a que es algún punto de la vida uno como persona comienza a actuar, pensar y decir a partir de un montón de situaciones que nunca fuimos lo suficientemente conscientes como para procesar y “sanar”; por lo que simplemente socializamos a partir de lo que tenemos, con lo que contamos, pero que nunca nos dimos cuenta que estaba ahí.

 

me late la idea de que nos quedemos pequeños en esa instancia, me late que de nuestra boca salga una comunicación bienintencionada, verdadera, sin mucho antecedente, sin trabas, sin frenos, potente, elocuente y precisa. 

ESCRITO POR: Isabel de Alba

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