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Una línea roja.

artista: Héctor Martínez.

 

Por: Mirja Chávez.

 " Al cruzar el umbral blanco, donde las golondrinas reposaban cada primavera, después de 11 horas de viaje,  quería escuchar tu voz."

Toda la vida me la pasé lejos de ti, sé que para ti es normal y ahora reafirmo que tendremos una línea que nos separa. Yo aquí, tú allá; yo en mi vida, y tú en la tuya; hoy intento cruzar la línea y llegar hacia ti pero ya es muy tarde. Sólo nos encontrábamos en ciertos días y momentos específicos: tu cumpleaños, navidad, año nuevo, el cumpleaños de tu pareja; otras veces en pascuas y en las tardes calurosas de verano. Hoy me doy cuenta de que nuestras vidas están basadas en líneas, en líneas rojas como la sangre que nos dice qué se puede hacer y que no, porque una vez que se cruzan, ya no se puede dar vuelta atrás. Las líneas nos limitan en todos los aspectos.

El corazón con cada pulsación dibuja una línea, una línea que sube y baja en un monitor. Dibuja la continuidad de la vida y tu línea se dejó de dibujar. Las líneas rojas están delimitadas por espacios y momentos específicos, como en un aro para bordar donde una vez que llegas al límite ya no se puede ir más allá. Sé que debería ser un consuelo saber que sobreviviste hace 20 años a un cáncer letal. Recuerdo que en la operación (según eso me contaron) te abrieron, desde el pecho hasta las matriz,  sacaron mucho más de lo que esperaban y yo tenía muchas ganas de verte, cruzar la línea y abrazarte, pero me dije que eso era un acto de egoísmo de mi parte. Después de un tiempo, marcaste más esa línea ¿Será que fue la oportunidad idónea para cortar el hilo de nuestra unión? 

***

No es la primera vez que entro a esta casa, se siente distinta como si entrara a un sueño, pero sé que no lo es, sé que esta es una nueva realidad y siento como si me sumergiera por primera vez en un lugar incómodo y familiar. Por la ventana veo tu árbol de navidad, el que te ahorró mucho trabajo porque ya tiene los foquitos integrados y tintinean al ritmo de una canción que siempre deseaste. Siempre me esperabas para adornar ese arbolito, poner las decoraciones en sus lugares pero hoy ya están puestas. Recordándome que las cosas siguen su curso. 

El árbol de navidad hace no mucho dejó de ser mágico, las maravillas de crecer, la alegría que sentía se desvanecen. Ahora, la navidad, mi navidad, es una festividad más.  La costumbre era regresar a la ciudad para encontrarme con mis padres y después para encontrarme contigo. Ahora estamos a escasos ¿qué se supone que haga si ya ni siquiera estás aquí? 

Al cruzar el umbral blanco, donde las golondrinas reposaban cada primavera, después de 11 horas de viaje,  quería escuchar tu voz pero solamente me podía conformar con: “¡bienvenida m’hija!”. Le pregunto a mi mamá a qué hora llegan los demás, reviso cada rincón del cuarto buscando si de casualidad estás escondido y sólo se había tratado de otra de tus obras. Reviso todos los cuartos en búsqueda de los demás, pero sé que solo te estoy buscando a ti. Encuentro a mi abuelito, lo abrazo, tomo asiento con él y contemplamos los árboles en el jardín.

***

De alguna manera, toda esta situación me recuerda a la obra de Héctor Martínez; su cristo con palabras esparcidas en todo su cuerpo, esas palabras que no logran ser expresadas y permanecen inscritas con dolor; pero sobre todo me recuerda tu ausencia la obra que el artista tiene en referencia a una caja que contiene hojas de tamal. Si se mira de cerca, se aprecian unas letras quemadas, pero no más allá; tú eres una reminiscencia. Voy reconociendo ligeramente lo que según yo es lo que debería de estar. Hoy tu voz está conmigo, pero no sé por cuánto tiempo más se quedará en mi memoria, es más, no estoy segura de que tu voz sea realmente tu voz. Hoy ya no sé cual es tu estatura, a donde llegaba mi cabeza mientras te abrazaba, pero sigo aferrándome a lo que imagino es tu voz. Las partes de las hojas quemadas son como tu cuerpo ausente, te convertiste en llamas y yo estaba muy enojada en ese momento pero ya no sé como hacer para detener las llamas; para poder recordarte tal y como eres, mejor dicho, como eras. Hoy nos han dicho que tendremos la cena de navidad juntos,  espero poder encontrar algo de ti porque estás a punto de convertirte en cenizas. 

ESCRITO POR:

@mirjachavez

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