Ternura

Gio

Cuando el sentimiento de soledad dejó de ser una carga en mi vida, descubrí que, incluso en los recuerdos más tristes podía encontrar  una chispa de vida. No quiero que esto suene como un falso mensaje de autoayuda, simplemente quiero hablar de mi descubrimiento de los grises en una vida que siempre se me había aparecido en blanco y negro.

Lamentablemente, soy una persona que siempre ha sido víctima de sus emociones y estas siempre han sido un sube y baja: si me siento feliz, la felicidad me abruma y me cierra los ojos, me lleva a tomar decisiones impulsivas, a salir, a beber, a bailar, a saltar del edificio más alto a la cama de la primera persona que se me atraviesa y después salir corriendo sintiéndome la reina del mundo para, luego hundirme en el más profundo de los pozos, en medio de mil fantasmas, rodeada de arrepentimientos e incapaz de prepararme siquiera el desayuno o hacerme cargo de mi aseo personal.

Estaba cansada, suponía que mi venus en virgo me hacía ver todo en la tierra como sumamente horrible, no había algo que me pareciera lindo en un mundo gris, lleno de esmog, basura y ruido. Bueno, siempre ha habido algo. El ser humano nunca ha sido de mis criaturas favoritas en el mundo, sin embargo, muchas de nuestras conductas son las que mantienen ocupados mis pensamientos constantemente.

ESCALERA