VIRTUD Y CASTIGO

Natan Zoze

Hay ocasiones donde pierdo la cordura y ya confundo mis virtudes con castigos: volar, mirar desde lo alto, rozar las nubes, acariciar al sol, admirar el panorama de esta ciudad desde un lugar donde nadie más podría observarlos, ver cómo se desgastan y nunca duermen, nunca se detienen y ya de tan solo verlos mis días se vuelven agotadores.

¿Qué tipo de insensibilidad necesito para tolerar el regalo que me dio la naturaleza? ¿Para tolerar la vista que tengo desde que despierto hasta que me duermo?

DANIEL PACHECO