La bruja

Artista: Esther Limones
Por: Aníbal Soto

 

Escóndete Chepa, escóndete Joba, que ahí anda la bruja volando en su escoba.

Son Jarocho

Cuando era niño las brujas y los nahuales me quitaban el sueño; el temor que sentía al escuchar su nombre se mezclaba con una fascinación y una admiración que tal vez no era natural. En casa, los adultos hablaban de ellas como si uno no fuera capaz de entender lo que estaban diciendo, pero era justo eso, un tema de adultos, lo que me intrigaba mucho más. En alguna conversación escuché que las brujas eran mujeres que lucían como cualquier otra o, incluso, llegaban a ser más hermosas de lo normal, pero que debajo de sus largas faldas escondían unas piernas de pollo, además estas mujeres eran capaces de transformarse en cualquier animal que quisieran con el único fin de atormentar a las familias que tuviesen niños pequeños entre sus paredes, pues se dice que eran su alimento favorito.

Se decía que las brujas tenían la capacidad de transportarse convertidas en grandes bolas de fuego que muchas veces eran vistas a lo lejos, en los cerros que rodean el Valle de México. Nunca tuve la suerte de ver una, pero aún en mis años de adolescencia, muchos de mis compañeros de la preparatoria aseguraban haberlas visto en sus caminatas nocturnas. ¿A dónde vas con esa historia, pinche Anibal? se preguntarán ustedes, ¿otra vez no tomaste tus antidepresivos? se preguntará mi vecina chismosa. Bueno, a lo que iba con estos recuerdos es la imágen de la bruja actual.

Todo mundo es una bruja ahora, hasta en los Halloweens. La bruja actual cree en la medicina “alternativa”, en el tarot y en la astrología, pero su veganismo no le permite realizar sacrificios de animales, porque es una barbaridad, mucho menos se atrevería a pensar en comer niños (¡Válgame Dios!), la bruja actual no tiene miedo de negar la ciencia, ni en confesarse atea, pero cree fielmente en los DD HH (todos los hombres y mujeres somos iguales). La bruja actual es amiga del pueblo más que su enemiga, la bruja actual ha destruido el concepto de bruja para volver a construirlo, apegandonos a lo liso y limpio, a lo que nos tiene acostumbrados nuestra modernidad. 

A fin de cuentas, los conceptos -como el de la bruja- se construyen y se destruyen, se degradan y en el mejor de los casos, se ensalzan y se ennoblecen. Muchas veces no nos damos cuenta de eso, pensamos tontamente que el hablante hace el lenguaje, que el significado de las palabras lo damos nosotros. Pocas veces pensamos en lo que el lenguaje nos hace a nosotros, en cómo nuestra alma se ve afectada por las palabras que usamos, en cómo nuestra humanidad se degrada y a la par,   nuestro léxico disminuye. La destrucción del lenguaje implica una destrucción de nosotros mismos. ¿Es esto importante? jajaja obvio no, yo sólo soy un don nadie, no me hagan caso. 

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Esther Limones ha trabajado en varias series de Photocollage, entre las que resaltan “Tarot”, “Muerte”, “Leviatán” y “Brujas”, ésta última capturó mi interés desde la primera vez que la ví en un grupo de “Macabre Art” en facebook. Las brujas son un tema común en la actualidad, marcas de ropa, joyería, ilustraciones, pancartas feministas, tantas cosas tienen que ver con la brujería, con un concepto reinventado de la brujería, que cuando te topas con el trabajo de artistas como Esther es posible pensar que tal vez estamos sacando de contexto a las brujas y las estamos llevando a donde -tal vez- no pertenecen, esto es, del lado de los buenos. Las brujas de Esther Limones nos llevan a esta imagen que recuerdo de mi infancia, la mujer hermosa con cuerpo de gallina, que seducía hombres para después devorarlos y que atormentaba pueblos para comerse a sus niños, que tenía pactos con el diablo y sabía toda clase de hechizos y embrujos que usaba para s u p r o p i o b i e n.  Que mal suena eso actualmente. 

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