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Obra: gIBRÁN tURÓN 

Texto: El Guasón JAJAJAJA

EL MOJADO

…ustedes no saben lo pinche difícil que es conseguir varo para mis putas medicinas. Estoy malito, acá de la puta cabeza, como que ya desde chamaco mi mamá veía que se me iba el pedo, me decía: “Guasón, ve por las putas tortillas o si no te parto tu madre”. Sí, a huevo, mi madrecita santa, que en paz descanse, tenía un lenguaje muy fino. ¿Pos de dónde crees que aprendí a hablar como teporocho” JAJAJA  y yo me hacía bien pendejo, en vez de ir por el mandado me chingaba esos cinco pesitos en puras pendejadas. Me juntaba yo con el Gibran, que en paz descanse y nos íbamos al pinche rio a ver que encontrábamos. Éramos unos pinches cuervos, conseguíamos una buena lana porque en ese río aventaban a los putos muertos JAJAJA ¡a huevo! Ese secreto nomás lo conocíamos el Gibrán y yo. Un día, después de que me había chingado los tenis de un cabrón, escuché algo gemir en la profundidad del agua. El Gibrán también lo había escuchado así que sabía que no era un sonido que se escuchaba dentro de mi cabeza, y pues ni pedo, entre toda la mierda y la basura del río, agarré bien machín aire para meterme y yo nada más estaba pensando en que no fuera un cabrón a punto de morirse y que en cambio, encontrara un chingo de varo para por fin, poder salirme de mi puta casa del terror JAJAJA pues ni uno ni lo otro, cuando salí del río le enseñé lo que había agarrado, me lo arrebató de las manos y nunca lo había visto tan pinche feliz: está mojado”. Y así, el Gibrán y yo habíamos encontrado un perro sarnoso de nombre: el mojado. 

Pero como les estaba diciendo, necesito que me den varo para mis putas medicinas porque la verdad estoy muy viejo y la única compañía que tengo es la de este pinche perro que no le llega ni a los talones al mojado. Hasta hubo un punto en el que ya le teníamos miedo al pinche mojado porque tenía dominada a todas las pandillas. El Gibrán y yo-que éramos unos chamacos pero no pendejos- hicimos un plan para chingarnos al mojado antes de que él nos chingara la vida. Pero el pinche mojado traía una mente criminal, su buen olfato le permitió saber de nuestra conspiración en su contra. Cuando fuimos al río a buscar un palo con qué matarlo, el pinche mojado ya se había anticipado, traía una puta pistola y ni siquiera nos dio tiempo para defendernos y el mojado le disparó a quemarropa al Gibrán. El puto asesino me hizo que me quitara mi playera y que caminara a la orilla del río. Yo  me estaba cagando de risa porque no podía creer como es que un perro supiera disparar con gran habilidad. En eso, el mojado me dice: “No te rías” me aventé como pude al puto río y nomás escuché los pinches disparos, las balas pasaron tan cerca JAJAJAJAJAJA que por primera vez en mi vida le hablé a Dios para que me protegiera. 

Al mojado le construimos una casa cerca del río porque nuestros putos jefes nos iban a madrear si metíamos un perro. De a poquito lo fuimos entrenando para que se pudiera defender de los otros perros que eran muy bravos. Le poníamos al pinche mojado unas ratas bien agresivas y no hizo falta tanta práctica porque ese cabrón traía su instinto violento en las venas. Se curtió tanto que después ya nos andaba dando órdenes y no nos quedaba de otra-al Gibrán y a mí-que ponernos al tiro con las otras pandillas. Pinches mordidas que nos daban JAJAJA regresaba todo puteado a mi casa y pues ya se imaginarán la doble putiza que me daban. 

Ya eso fue hace muchos años, pero todavía siento como el río me sigue llevando por la puta vida de desgracia a otra desgracia más culera JAJAJAJA. Lo más extraño es que yo pensaba que el Gibrán ya había valido madres porque después de lo del río ya lo daba por muerto. Hace poco me lo encontré-al principio no pude reconocerlo ya que iba todo arregladito y con sus lentes de moda- es todo un pinche emprendedor del arte, sí de esos que van a bazares y ferias y ponen su puestecito para vender sus obras de arte a hipsters y pseudointelectuales. Ese cabrón no debería de estar ahí, sus pinches obras tienen que estar en los putos museos- de esos donde la gente narcisista se toma sus pinches fotos para sentirse alguien en la vida, o mucho mejor, que sus obras estuvieran en la pinche calle, pegados en la pared para que la gente se ponga a ver cosas chingonas y no a un vagabundo viejo como yo JAJAJAJAJA 

Pero si hay algo que no le conocía al Gibran, es su pinche manera de transmitir que las pinches drogas-perdón, las medicinas JAJAJAJA- pueden darle un potencial muy cabrón a la imaginación. De acá cuando los pinches perros se convierten en amos del mundo y le apuntan a un cabrón, o de una pinche metamorfosis de una vieja con cuerpo de tigre, eso sí, con unas tetotas que pa qué te digo JAJAJAJA. Yo a veces me le quedo viendo a la pinche gente que se está quedando sin ideas, sin creatividad por estar como pendejos en el celular, esa droga si que es más adictiva que todas las drogas que me he chingado, en eso para que veas, si soy un artista JAJAJAJAJA