obra: edrey cortés 
texto: anónimx

Blister de mayoreo, 2019.

Instalación

Medidas variables

Edrey Cortés

 

Vivimos tan condicionados a la propaganda de un sistema heterosexual y de capitalización* 24/7 en todos sus aspectos; es curioso como este patrón se  inicia en la infancia mexicana, con el acceso a los juguetes que vienen de china(*) y que por ende son económicos; los mismos que te forman y sistematizan a la par de una figura materna (pero amorosa) o un asesino (pero valiente) respectivamente con juguetes de plástico casi desechables. 

 

Este adoctrinamiento capitalizable es inevitable en cualquier cultura o subcultura, porque ocurre lo mismo a la par que crecemos y nos conocemos a nosotro/as mismos y descubrimos que aquello que te hacia único como usar una chamarra de parches punk; ahora es sinónimo de ser alguien chido en otro medio, como un cantante de reggueaton o alguien que hace cosplay de lolita (moda japonesa de finales 70s) para un evento. En fin todo el proceso o identidad, para la formación de cualquier adulto segun los standares capitales.

 

Todo este proceso se puede ver a través de la propaganda, manipulación de medios, evolución y acondicionamiento a través de una violencia consumible AKA Los Roles de Genero o hasta la apropiación de las culturas y su Blanqueamiento como si fuera un escaparate de donde escoger o mejor aun y para nuestro alcance; un Tianguis, donde ya todo esta mas barato.

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Editor de Inverösímil: 

 

Pensamos que ellos eran los responsables de ese electrizante poder que nos sometía a los que éramos diferentes ¿por qué no lo dudamos desde el principio? Porque así había sido desde que éramos pequeñxs. Desde que comenzamos a jugar siempre había una imposición; nosotros queríamos el movimiento, la cadencia y el electrochoque de pasiones pero se nos fue negado, en cambio, se nos transmitió la parálisis racional, los colores neutros y los típicos juguetes “masculinos”. Nos fue negada esa alternativa, elegir no era una opción. Entonces lo hacíamos a escondidas, típicamente, por la noche cuando todos dormían,  no sabemos si era la luna, el silencio de la noche, o el agua que goteaba del lavabo, pero esos efectos ordinarios nos hacían sentir extraordinarias, nuestros deseos se intensificaban; el dolor de no-ser se veía disminuido cuando la prenda se adhería a nuestro cuerpo, cuando el lápiz labial rozaba nuestros labios. Cómo no podíamos poner música por temor a ser descubiertxs, cantábamos una dulce melodía dentro de nuestras cabezas, una y otra vez hasta que el ritual terminaba. Cuando llegaba el día, nos sentíamos muertxs, “almas despojadas”-decían algunxs integrantes del grupo anónimx- esperábamos con ansias la noche pensando desde horas antes qué vestido nos pondríamos (nuestrxs hermanxs o madres compraban ropa de mayoreo, usada y barata) qué melodía nos acompañaría, hasta el público que nos aplaudiría. Eran tiempos lindos, a pesar de la tormenta, a pesar de los prejuicios y los largos momentos de opresión, eran tiempos bellos porque jugábamos libremente. 

 

Después de una época tortuosa y maravillosa, crecimos, y conocimos a gente como nosotrxs, que también había vivido oprimida por la tiranía familiar donde reinaba un sistema heterosexual y entonces nos unimos e iniciamos la lucha. Primero, mediante el conocimiento: leíamos a Foucault, a Judith Butler, Lacan. Más adelante, empezamos a manifestarnos en la calle , encontramos a gente que nos apoyó, artistas (La bruja de Texcoco, h.4vi, Jair Romero, Luisa Almaguer, Edrey Cortés) se unieron a nuestro grupo, expresaban grandiosamente mediante pinturas, esculturas y  performance, nuestra lucha. Por fin , habíamos encontrado una voz unificada que expresara la diversidad de géneros y la libertad de ser sin la ataduras patriarcales. Tal vez fue un error habernos dejado llevar por la inercia del momento porque nos dimos cuenta más tarde que ese discurso que habíamos creado y que nos había costado tanto trabajo construir, estaba siendo apropiado por el sistema capitalista, de pronto, cualquier resistencia contracultural era “cool”. Actualmente, ser punk es cool, ser gay es cool, ser trans es cool, ser diverso es cool. Al mismo tiempo, como grupo, nos cerramos, nos volvimos endogámicos, comenzamos a defendernos con lo que podíamos y con ello,  atacamos a los que no pertenecían en el grupo, a los que no pensaban como nosotrxs. La voz que nos representaba no era tan diferente a la voz que detestábamos. 

 

Así de breve es nuestro texto, porque tenemos miedo de que las palabras sean utilizadas como discursos de moda, que nuestrxs oraciones se banalicen, que la gente suba frases a su twitter como si se trataran de superación personal. Esperemos que a Edrey Cortés le vaya mejor, que no compartan su creación artística como si fuera ropa de segunda mano que después se vende en el tianguis: un artista de mayoreo.