De la Fe no se vive,

pero mi lucha sigue.

Artista: Maidak

Por: (Santa) Juana de Arco

Eran las 8:30 de la mañana. Me desperté un poco más tarde porque la noche anterior no podía dormir bien. Mi madre, como siempre, ya tenía la tele encendida con las noticias a todo volúmen (mi papá no tenía problema ya que siempre fue de sueño pesado). Siempre las noticias, el maldito conductor del noticiero todo ruco y amargado dando alguna novedad morbosa. Quienes viven en latinoamérica, ya nada es novedad, sólo una mezcla rara entre tedio, incredulidad y resignación, con una pizca de cinismo: tantos muertos por el crimen, por el odio, por el virus o por el hecho de ser quienes son; la alta sociedad y las celebridades viviendo su vida como un “teatro” como medio de entretenimiento barato para las masas. 

Pero lo que más detestaba era cómo mi madre repetía como mantra “Dios lo quiera” o “Dios no lo quiera”, una y otra vez cada que ese vejete terminaba una frase. Después de tantos años de lo mismo sólo la gente enloquece; pero yo aprendí a aislarme en mis pensamientos desde temprana edad. Mi paciencia, sin embargo se agotó más rápido que de costumbre porque mi mente estaba muy débil tras desvelarse. Así que tuve que forzarme a tragar más rápido, además que me perdería el camión si no me iba ya. No pude recibir la bendición de mi madre esa ocasión y desde hace tiempo que me daba igual. Ella sabía a dónde iba, aunque no estuviera de acuerdo con lo que hacía; y su fe en que las cosas mejorarían “si Dios lo quiere” ya desde los 13 años que no me convencía.

Salí trotando rumbo a mi parada, ese día tenía examen o trabajo o algo importante, no recuerdo bien pero no iba poder asistir, mis hermanas me esperaban y no las iba a defraudar. Iba tan concentrada que no escuché ni las guarradas que me gritaron los albañiles a lo lejos; ni tiempo de pintarles el dedo me daba. Quizá debí tomar la bendición de mi madre, porque aunque corrí perdí el camión, pero igual ese wey en la cruz desde hace rato que no hace nada por nosotr@s de todas maneras.

Tuve que tomar una ruta que jamás había tomado entre las calles para tratar de recuperar tiempo. Fue entonces, en un giro de esquina accidental que los ví; eran enormes y avasalladores, pero a su vez curiosos y coloridos. Unos murales que cubrían toda la pared en colores pastel. Cargados de simbolismos que a la fecha no comprendo del todo. Líneas gruesas y finas, animales, corazones,  casas y los rostros más sinceros que he visto en mi vida. Las figuras eran acartonadas y caricaturescas. No sé cómo nunca los había notado hasta ahora. 

Me hacían sentir como si de repente el mundo se transformara en parte de un libro para niños y nos quiere contar una historia. Quizá nosotros somos los espectadores, o quizá somos los protagonistas. En los ojos de sus personajes, de los personajes de @maidak_, sentía compasión, amor, pero un aire de lucha que también me inspiraba. Sus trazos son alargados, cuidadosos y limpios. Puedes saber que son de una sola persona, porque la paleta de colores y el estilo tienen un sello único. 

Me recuerda a cuando visité la ermita del silencio a las faldas del Iztaccihuatl; expresan el mismo aire de serenidad, como el sosiego o la experiencia de un anciano sabio. Quisiera tener el ánimo estoico con el que Maida pinta sus personajes; ellos realmente representan la fe, no con santos ni con vírgenes, tampoco con ídolos modernos o productos adorados como dioses: es una fe latente, de la calle, de la gente, de lo cotidiano. Es una fe que sólo se puede sentir después de la desgracia, de la injusticia o de la pérdida.

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No me había puesto a pensar lo hermoso que puede ser un grafiti o un mural; yo usualmente “re-decoraba” monumentos que necesitaban algo de “visibilización”, pero nunca lo había visto como un arte. Después del 8M supe que ella y yo compartimos la misma Fé (y mi madre también, de alguna manera, aunque no a través de los mismos actos). En mis clases de catecismo alguna vez dijeron “La fé sin obras, es fe muerta”. ¿Pues qué sería de nuestra lucha sin la Fé de que las cosas van a cambiar? No pude detenerme más tiempo en ello, porque mis hermanas me esperan. Mi Fé necesita actos, y créanme que nos escucharán. A pesar de la situación en la que estamos, no podemos parar. 

 Estoicismo era la corriente filosófica que deberían leer en lugar de libros de autoayuda del Sanborns. Básicamente, te enseña a que aunque te vaya del carajo, puedes manejar cómo reaccionas ante los problemas.

 El que se ponga a llorar por los monumentos rayados, por favor deje su queja en el número: 555-achingaraotrolado-99. Favor de preguntar por Tevaleverga.

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