¡Manifiesto sobre

la magia!

Mediante esta alocución declaramos el poder innato del ser humano; aquella magia que se nos fue arrebatada a cambio de sillones a 12 meses sin intereses de Coppel, televisores más grandes que nuestras casas de interés social (en abonos chiquitos de Elektra) para poder ver los mismos programas de Netflix, Blim o Amazon.

¡Hermanos y hermanas, fuimos embaucados! El racionalismo exacerbado nos llevó a la luna y nos trajo las comodidades del siglo XXI, pero nos privó de la convicción en nuestras propias habilidades. Nos hicieron creer que para hacer “verdadero arte” se necesita un título de licenciatura (y unas cuantas maestrías y doctorados de paso). Que el único arte, es aquella que se encuentra en las paredes blancas y muertas de una galería snob; sea este un plátano con cinta, un mingitorio o un Goya. Nos hicieron creer que no podemos saber ni hablar de algo que es inherente al ser humano.

Yo vengo a mostrarles a ustedes la verdad; la magia oculta, el poder arcano que yace dentro de nosotros. El arte es la única manera en la que podremos levantar el engañoso velo de la “realidad” física, y que nos llevará a una Verdad más profunda y vital.

El arte surge y existió inicialmente por la magia. Y no sólo porque el proceso de creación (el rito) del mago es idéntico al del artista; El arte no nos muestra cosas que no existían antes, sino que nos enseña a ver lo que ya estaba ahí y no podíamos ver con nuestra vista limitada.

La magia, desde tiempos inmemoriales, ha sido la metáfora de la humanidad para representar su poder creativo-imaginativo; aquel que lentamente estamos intercambiando por placeres efímeros y comida embotadora. Aquel poder que nos permitió controlar los elementos y que por nuestra soberbia nos hizo creer que podíamos dominar la Naturaleza.

¡Yo los llamo a todos ustedes, los invoco, les ordeno; no porque tengo yo autoridad sobre ustedes, sino porque es una deuda que debemos saldar todos: reclama lo que es tuyo por derecho, toma el control, indaga, descubre, escúpele a un “cRiTik0 dEL @rTe”, que no te engañen, la magia yace dentro de todos nosotros.

A luz de una luna menguante y cielo despejado debes recitar este encantamiento que te dará el poder. Debes haber ayunado mentalmente al menos 3 días sin ver series o videos de youtube (de esos que te roban tiempo, tú sabes cuales, no te hagas que no sabes de qué hablo):

¡Oh grandes, vengativos espíritus y demonios del arte, los invoco, acudan a mí! ¡Se los ordeno en el nombre de todos aquellos que murieron en la miseria por seguir sus sueños de artista, se los ordeno por todos aquellos que vendieron su alma a cambio de la fama como artista, se los ordeno por todos aquellos que creyeron que el arte se hace por el arte!

Después de esto, debes cerrar tu cuenta de Netflix y ponerte a trabajar en aquel proyecto artístico que dijiste que harías pero que jamás comenzaste.

Mientras comienzas tu proyecto, recita en voz alta o en tu mente: “Avelina Lesper, has que mi obra sea digna de que la rompas y la critiques; Van Gogh, córtame la oreja si no termino mi cometido; André Breton, inspírame en mis sueños; Editor, publícame en tu revista.

Si haces esto tal como se te indica, podrás salir de tu mediocridad.