no dejes de asombrarte 

artista: Valeria Álvarez

por: Mariana

Recuerdo perfectamente la primera vez que vi un truco de magia, tenía unos 5 años y caminábamos sobre una calle de la Ciudad de México. En una esquina había una multitud reunida alrededor de un hombre, un mago. Nos acercamos y el mago me pidió que pensara en un recuerdo muy feliz y luego soplara en un pedazo de papel, yo lo hice y el mago convirtió el pedazo de papel en una paloma blanca que comenzó a volar alrededor de nosotros. Yo estaba asombrada, que es lo único que requiere una niña para convertirme en una fiel creyente de la magia y de fuerzas sobrenaturales que dominan a la realidad. Y es que la magia no se queda solamente en los trucos de cartas y en convertir una hoja de papel en una paloma, si no que está presente en las entrañas de la cotidianidad. Yo solía creer que la magia estaba en cada rincón del mundo, en la cocina, como cuando cuando mi mamá agregaba unas gotas al agua y esta se ponía roja o verde.  Uno pensaría que ese pensamiento se evaporaría con el paso de los años, cuando se llega a cierta edad donde lo racional impera en la visión de la vida. ¿Ser adulto? ¿Qué significa? Madurar, pensaría¿acaso madurar significa perder la capacidad de asombrarte? Actualmente parece que el ser un ‘adulto’ permite  disfrutar los pequeños placeres angustiantes como la incertidumbre y lo inesperado.

Hace un año asistí al espectáculo de magia de uno de los ilusionistas más conocidos y mientras yo estaba pasmada de la impresión, mi hermana repasaba cada acto en su mente buscando las explicaciones, a tal grado de no disfrutar el espectáculo, hasta que llegó un truco que no pudo resolver lógicamente y logré observar como su cara escéptica se transformó. Es triste pensar que las personas están tan atrapadas en sus rutinas, en el estrés y en un “pensamiento ilustrado” que no se permiten disfrutar los pequeños destellos de magia que se encuentran en la cotidianidad, como mirar a alguien y enamorarse, o dar un beso que  hace sentir que salen alas de la espalda, o  el permitirse conocer nuevos universos a través de una conversación con otra persona. Y es que no es solo el sentimiento de asombro, también es la ilusión, la confianza y la fe, es pedir un deseo antes de apagar las velas en tu pastel de cumpleaños, dejar que ese deseo te envuelva, sentirlo en cada parte de tu cuerpo y esperar con todo el corazón que se vuelva realidad. Es tomarte un momento en el día, en medio del estrés, en medio de las juntas, para pensar en un recuerdo muy feliz y convocar a nuestras propias palomas blancas. También es ver Harry Potter y sumergirte en la historia hasta olvidar que esa magia que estás presenciando son efectos especiales. 

El primer pensamiento que tuve cuando vi la ilustración de Valeria Álvarez, fueron más bien recuerdos, recuerdos de todos esos momentos de asombro que he vivido, de todos esos momentos en donde he dicho “Deseo que…”, y de todos esos momentos en los que he intentado desaparecer a mi perro con una sábana. La hechicera, bruja o como mejor nos parezca llamarle, parece ser una mujer adulta flotando en el universo y  ver el futuro a través de su bola de cristal, y a pesar de que eso es algo que todos quisiéramos poder hacer, tal vez ella pueda, pero nosotros no. Sin embargo, lo que nos dice esta imagen es que podemos utilizar esa magia cotidiana como medio de escape o desahogo de la realidad que muchas veces nos acorrala y nos quita la tranquilidad. Es bastante erróneo pensar que a medida que vamos creciendo, debemos dejar de creer, de ilusionarnos y de asombrarnos fácilmente, no se trata creer ciegamente, más bien se trata de darnos un respiro y no sobre-pensar absolutamente cada situación. 

No necesitamos ser un mago o una hechicera para traer magia a nuestra vida, sólo debemos abrir un poco más nuestros panoramas. En los momentos de estrés máximo, siempre puedes acariciar a tu mascota, tomar una cerveza (o una soda), abrazar a alguien a quien amas o hasta ver un capítulo de tu serie favorita. Nadie puede negar que ese cambio brusco, de estrés y enojo a felicidad y calidez, es totalmente mágico.