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la historia inconclusa de un museo

artista: Johanna Palmeyro 

Por: Fernando Bravo G.

 " un lazo de comunión para pensar que el arte no debe ser de esos cuantos que lo han determinado"

¿qué habrá estado comiendo Johanna cuando se le ocurrió uno de sus carteles?

 

si me atrevo a sugerir que estaba comiendo algo es porque nuestra historia comienza con comida y cerveza, y porque muchas de las buenas historias que conocemos comenzaron así, comiendo, bebiendo, solas o con amigas.

 

erick y yo estábamos a la mesa de un pequeño restaurante al que ya no hemos vuelto desde entonces, un restaurante local en la colonia juárez, cerca del centro histórico de la demencial ciudad de méxico; servían comida francesa, recuerdo que comí un pescado a la mantequilla, de lo demás no me acuerdo.

 

teníamos un par de años de no habernos visto, nunca habíamos sido los mejores amigos, tal vez nunca fuimos amigos, pero sentía confianza para hablarle de una idea, de una idea de un museo sin paredes, de un proyecto que necesitaba un proyecto editorial que lo acompañara, donde pudiéramos escribir, juntar artistas, proyectarlas, compartirlas con más personas.

de lo que allí platicamos muy poco quedó en lo que hoy es inverosímil revista, pero allí se creó lo más importante, un lazo de comunión para pensar que el arte no debe ser de esos cuantos que lo han determinado, pero tampoco de los que lo consumimos sólo de una forma, en la forma de la “alta cultura”. volvimos a tomar cerveza, papitas fritas en el cuarto inferior de la casa más bonita donde ha vivido Erick, pensamos que no sólo importa el discurso, sino la forma en que se presenta, y queríamos presentarlo de otra manera, con la idea fantástica y quizá una fantasía, de llegar a personas que no les gusta tanto el arte.

 

artístico tiene que ver con dos cosas principalmente: lo cotidiano y la emoción/ideas que PROVOCA; el lugar, la firma, el precio, debería quedar para aquellos que juegan capitalistamente al monopoly del arte.

 

liliana y yo habíamos platicado cientos de veces las ideas de cómo presentar lo artístico, partiendo de la idea que los espacios convencionales están determinados por una cartelera que rigidiza la expresión misma, sintiendo que esos márgenes de presentación se nos agotaban, que la caja negra del teatro era falsa. decidimos salir. 

estábamos tomando cerveza en lo que hoy es el estudio en la planta alta de su casa, entraba la luz del sol como cada medio día, necesitábamos una idea que englobara todas esas formas “raras” de presentar lo artístico dentro de la cultura, no como el objeto cultural en sí, sino como parte de lo que hoy día vivimos, de lo cotidiano y que allí tuviera la misma posibilidad de emocionar a quien lo viera, de provocarles algo extracotidiano, en lo cotidiano. pensábamos que la cultura no es grande ni excepcional como el Estado intenta representar, sino íntimo y universal. pensamos que transgredir la idea de museo, sería una buena posibilidad, quitar de enfrente lo institucional, hacer explotar el concepto desde adentro, quitar las paredes, los elementos representativos, las formas de observación y consumo de lo artístico por parte de las y los espectadores, las posibilidades para exponer, retar a las artistas también. ¿por qué como cultura hemos decidido preservar, conservar, restaurar,exponer lo artístico de la forma en que lo hacemos?

 

hoy el museo está buscando formas, porque la corriente nos llama hacia el mismo camino de siempre y no podemos llegar a ese punto. hoy no estamos seguras de lo que hacemos, pero tenemos esa idea en nuestras mentes, la idea que Johanna Palmeyro retrata en sus imágenes, en sus textos.

 

no he tenido la oportunidad de conocer a Johanna más que a través de su obra y de su feed en instagram, me gustaría sentarme con ella y platicar, o caminar platicando, como ella prefiera, con cerveza, tinto, mate, agua, o lo que prefiramos, tal vez frente a una computadora como es común hacerlo en estos tiempos. 

 

quisera preguntarle qué piensa del arte neoliberal, de los acomodos, de sus obra del museo atrapado tras un cristal que si bien da la posibilidad de romperse parece ser que nadie de los que conozco hemos alguna vez roto ese tipo de cristales que aunque están allí con ese propósito parece ser que hacemos lo posible para no hacerlo. quisiera saber cuál fue su camino para llegar a estas propuestas, qué ha vivido, cómo percibe su sociedad y qué hará para intentar transformarla, porque allí nos encontramos quejándonos como siempre, sin hacer mucho más que seguir consumiendo -no olvidemos que incluso las redes sociales son un consumo y la materia prima que acompaña a un servidor de los millones que existen en el mundo y que hacen que instagram siga prendido por lo que parece será la eternidad, son un gasto inmenso de recursos también-.

por ahora me quedan sus obras que siguen provocando en mí las ganas de de llevar el museo, que es sólo un contenedor, y lo que contiene a otro sitio, el de lo cotidiano, el de la cultura, lo habitual. gracias por eso Johanna, y a través de este texto espero podamos conversar un buen día. hasta entonces.


 

“hay miradas que nos hacen llegar al mismo punto, desde diferentes perspectivas, por caminos desiguales, por lugares que incluso no habíamos contemplado…” Dávila Onofre

ESCRITO POR:

Fernando Bravo G.

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