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Everyday life

Es el año 2005, mi padres están muy entusiasmados por el campamento de fútbol que será este año en Florida,  en una pequeña comunidad a dos horas de Miami.  El plan no me desagrada salvo que durante dos semanas tendré que entrenar en una cancha de fútbol con otras personas de mi edad, correr y saltar hasta que ya no pueda mover los pies. Mi condición física no es mala, pero estoy gordito y soy una persona que en el ámbito de la perseverancia y esfuerzo me limito a dar lo suficiente a menos de que tenga una recompensa. Mi único alivio es que por primera vez iré a Estados Unidos. Me genera curiosidad saber si aquel país es como lo muestran en el cine y en las series de televisión, comprobar si la vida cotidiana de los protagonistas es tan maravillosa porque a pesar del  problema que se les presente, siempre encuentran una solución con la ayuda de sus inseparables amigos. Pasarán, sin embargo, ocho años para que  conozca más allá de la superficie que suele ser presentada al turista que va a Estados Unidos que visita Disneyland, por lo pronto, tengo que correr diez vueltas a la cancha seguido de cincuenta sentadillas y veinte lagartijas. 

Johnny Video 

Por:    Gustavo Maldonado

En las subsecuentes visitas a Estados Unidos, fui a algunas ciudades, o más bien a los grandes malls en San Antonio, o McAllen, donde una de las misiones principales era encontrar en una tienda de ropa de oferta, descuentos que realmente valieran la pena. Una de las grandes satisfacciones era encontrar una camisa Ralph Lauren al 70% de descuento, o los tenis Jordan que ni siquiera en el mercado se encontraría a ese precio. Siempre íbamos mi madre y yo a los malls, mientras que mi padre se quedaba en México, como aquella vez que se despidió en la frontera mostrando una sonrisa a medias porque, aunque él no lo admitiera, le ponía un poco triste el hecho de que se tuviera que quedar en la frontera. Pero siempre decía lo mismo: "no quiero sacar la visa porque es aburrido Estados Unidos."

Esos años de frenética adicción a las tiendas americanas se terminaron cuando mis padres decidieron separarse, mi padre salió de casa y mi madre se dedicó a trabajar más que nunca; en mi caso, ya no quería estar encerrado en mi cuarto, entre cuatro paredes vac&iac