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antes de entrar, toca

artista: Luisa Pérez

por: alondra m.

 "ella me invitó a entrar y pude comenzar a conocerla, cruce la frontera del mundo exterior para adentrarme en lo que allí adentro había."

 

cuando miro las fotografías de Luisa reconozco ese mismo recelo, el de saber qué estará pasando, pero un recelo que puede pasar desapercibido, pues durante mucho tiempo no me he percatado de todas las puertas que he encontrado cerradas y que además no me ha importado verlas así, sólo algunas han despertado mi interés. las que tal vez me sugieren que algo hay detrás, las que me seducen.

 

las puertas de las fotos de Luisa son viejas, como si las historias las hubiesen desgastado, y de cierta manera así fue: el tiempo y lo que ha pasado detrás de ellas. tengo la impresión que las he visto, que he visto esas puertas antes, aunque tal vez sea sólo una idea repetida de las otras tantas puertas viejas que hay en esta ciudad.

 

la última vez que me enamoré me encontré frente a una puerta enorme, yo estaba afuera esperando a que ella saliera, se abrió la puerta y no pude ver más adentro. cuando regresamos de la cita -que por cierto no me fue tan bien- ella entró tras despedirme casi sin emoción, tampoco pude ver más allá.

 

y pensé que ella vivía detrás de esa puerta, que si quería conocerla tendría que saber qué pasaba adentro, cómo era ella detrás de aquel enorme portón. ella pertenecía a ese lugar, a ese espacio interior que se escondía de mí tras dos hojas amplias y pesadas. y cuando me alejaba de su casa pasaba por otras casas y sus puertas y detrás de ellas otras historias y otras personas.

 

después de un tiempo, ella me invitó a entrar y pude comenzar a conocerla, cruce la frontera del mundo exterior para adentrarme en lo que allí adentro había. como aquella primera vez temí un poco antes de cruzar el umbral de la puerta, respiré profundo y crucé al otro lado de la puerta. lo que encontré del otro lado, aún me maravilla.

antes de entrar, toca -dijo mi abuela.

yo sabía que allí atrás... algo estaba pasando... nadie me había dicho exactamente qué. tuve miedo, pero toqué, efectivamente, antes de entrar esperé a que, desde adentro me permitieran entrar, crucé la puerta...

 

hay fronteras claras en un mapa, y líneas amarillas que no debemos cruzar, señales que nos indican que allí está prohibido o que sólo algunas personas pueden pasar. es decir, que las fronteras entre lo que podemos hacer y lo que no podemos hacer, suelen estar claras, al menos delimitadas y eso siempre ayuda para saber qué hacer.

 

una puerta, en cambio, es una invitación, pero también es un límite. un detente, pero quizá puedas pasar. las puertas comunes, las puertas de casa, las puertas que vemos todos los días a veces también se vuelven prohibidas o en el mejor de los casos, nos invitan a cruzarlas al menos con la imaginación, qué estará pasando del otro lado?

 

pero puertas hay tantas como espacios, como familias, casi como personas, los que han tenido una habitación propia saben a lo que me refiero cuando una puerta es esencial, para delimitar lo privado de lo público, incluso dentro de la misma familia. mi padre prefería que tuviésemos las puertas abiertas mientras él estaba en casa, tal vez le daba miedo saber que podíamos ser independientes de él.

 

ESCRITO POR:

alondra m.

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