INVERSOMIL191_edited.png
2 (1).JPG

ARTE & COTIDIANIDAD

Pero, ¿cómo podría empezar a describir el arte de Miranda Varo?

Miranda Varo es perfecta.

Tiene 2 cuadros con elotes y un bautizo con Tonayan

 

Escuché que recolectaba cosas en la frontera.

Escuché que es atleta de alto rendimiento.

 

Sus películas favoritas son Enredados y 300.

 

Una vez vio un pantalón de niño con caca tirado junto al muro fronterizo.

Una vez la encontré en tiktok… y fue estupendo.

273249864_477434887122704_6434437992388060838_n.jpg

Su obra, graciosa e irreverente, se conjuga bien con Tiktok e IG y podemos encontrarla de repente en forma de un carrito de elotes con las danzantes de Matisse, muy gen Z, muy crítica, su arte utiliza los objetos como elemento narrativo, donde cada cuadro es una historia, y cada meme, un pensamiento.

Elotes, plugs, zapatos, paquetaxos, caguamas y otros, se posicionan en el punto central, perdiendo su calidad inerte y tejiendo historias más allá de su mera existencia, como ella misma dice “los objetos no son sólo objetos, están porque una persona los llevó, narran cosas sobre las personas, más que objetos, son adjetivos, características que pueden definir a las personas”, y es así como estos elementos comunes, se transforman en migajas de la presencia y rastros del sentimiento, volviéndose parte operativa de las historias de vida que nos rodean y no siempre reconocemos.

¿Cómo se ve la tragedia? Pueden ser un par de zapatos abandonados junto al muro, o los pedazos de una escalera para saltar. La cantidad de historias que cuentan lo que vamos dejando abre la posibilidad de experimentar y comprender vivencias propias y ajenas. Mexicalense de lleno, su experiencia en la frontera atraviesa todos los aspectos de su vida, la familia, la escuela, los entrenamientos, la cultura, todo se ve permeado por las condiciones específicas que este suceso geográfico establece. Miranda cree que parte de su fascinación con las cosas empezó por la exposición a USA y su agresiva cultura de la cosa, esa voracidad de poseer, alimentada por una infinidad de opciones que a veces, se ve como una niña en un pasillo de Walmart tratando de entender por qué hay 40 opciones diferentes de jugo.

219211577_4934218036605306_3216338013304033728_n.jpg
233165252_838542293518423_6288965309673700780_n.jpg

La otra parte vino del “paradigma norteño del materialismo”, esa dinámica irónica que se da en la población que lo experimenta y en la normalización de tragedias y objetos, como el muro que señalan diferencias pero arrastran permanencia. La frontera otorga lo mismo que arrebata, y lo que dejamos en ese tira y afloja, se vuelve una marca de que tocamos el mundo.

Como atleta de alto rendimiento, Miranda tuvo la oportunidad de viajar por el país y conocer gente de distintos estados, lo que la llevó a salir de su realidad inmediata y conocer otras perspectivas, dándose cuenta de que hay experiencias y dolores que atraviesas a todos los mexas. Ver y vivir la injusticia, el desvío de recursos y el abuso de poder la volvió más crítica, más vocal, mientras que la disciplina y el ejercicio profundizaron la relación con su cuerpo, y mientras ninguna de las dos cosas es el centro de su arte, es parte sustancial de su estructura y profundidad.

Pero como vemos en sus cuadros, no todo es crítica y tragedia, al mismo tiempo que el dolor existe a cubetazos en la vida, va siempre acompañado de risa, medio encaminado por el absurdo, y es esta intersección particular en donde habita Miranda Varo, llorando y sonriendo, sonriendo y pintando, su arte aterriza con visceralidad lo que muchos alguna vez pensamos.

La vida es triste, pero también graciosa y absurda, en palabras de Miranda “no todos tienen que tener la cabeza en el culo para hacer arte”, puede ser accesible, puede ser digerible y que se relacione con la vida de cualquiera, no sólo de ciertos círculos. El arte no le debe sobriedad a nadie, de la misma manera en que la vida rara vez la enarbola, el resultado de no querer un arte monótono y cerrado y al mismo tiempo, desearlo cerca del corazón y el pensamiento es lo que vemos en la práctica artística de Miranda Varo y a lo que tal vez, deberíamos aspirar un poco más al momento de pensar la vida y el arte: que esté chido y que nos diga algo.

SILVINA