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Desde abajo, desde arriba

artista: Promesas de tierra

Un día de estos estaba viendo una obra de Promesas de Tierra-una fotografía- la cual me transportó instantáneamente a un día en el que estaba en una terraza de Guanajuato; la cual es visitada regularmente por la gente fresona para reafirmar entre ellxs mismxs el dinero que tienen.

 

El chiste es que yo estaba ahí porque resulta, que por azares del destino, tengo amistades de ese estilo que me invitaron a pasar un día en Gto capital, que más bien fue una tarde en la que terminé sin acordarme de la mayoría que sucedió.

 

Recuerdo que había mucha gente, el espacio era abierto pero reducido, con poca luz y mucho ruido; un bar con mesas y pequeños sillones blancos. También recuerdo muchas voces de personas hablando al mismo tiempo, todas pasando por encima de las de los demás con tal de hacer escuchar lo que cada unx tiene por decir.

 

Yo conocía quizás a unas 4 o 5 personas de las 13 que había en “nuestro grupo”, por lo que interesaba poco hacerles saber lo que pensaba yo, y me importaba poco lo que quisieran decir ellxs. 

Preferí perderme mirando la ciudad: se podía ver parte del jardín central, parte de la catedral, la universidad de Guanajuato y diferentes construcciones. mi mente se enfocó en la catedral, me hizo pensar en lo ridículo pero inteligente que había sido construir iglesias en cada rincón de México como parte de la colonización y la evangelización. Pero sobre todo, me fijé en la construcción, sus pilares y su cúpula que destacan, y que tienen cada uno de ellos una crucecilla hasta arriba, como si se quisiera llegar más cerca al cielo, pero ya no hubiera posibilidad más que poner un pedazo de fierro. 

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Esto me hizo pensar en la necesidad de las personas por hacer construcciones cada vez más y más altas y cómo eso es visto hoy como sinónimo de desarrollo, riqueza y grandeza; como si entre más altos sean los edificios de la ciudad, más importante deben ser. En ese tiempo vivía ya en la ciudad de México; pensé en los edificios de allá, en cómo las personas los vemos desde abajo y cómo, seguramente, nos ven las personas de hasta arriba a nosotrxs como hormigas. Recordé un texto de jean paul sartre que mencionaba a un personaje que le gustaba ver a las personas desde arriba, desde lugares altos, porque les hacía parecer pequeñas e indefensas hormigas fáciles de aplastar. 


¿Será esta la lógica de construir ciudades repletas de grandes edificios por medio de los cuales las personas de hasta arriba pueden ver a la gente de abajo pasar y pensarlxs como miles y millones de entes cuyas vidas no tienen relevancia por no encontrarse en el mismo nivel que ellxs? 

 

¿Será que marcar la diferencia sí es un objetivo de los grandes empresarios al realizar dichos proyectos tan gigantescos y de estilos arquitectónicos de los cuales nadie tiene idea más que la gente en los lugares más altos?

Pensaba en Dubai. Pensaba en cómo cuando era niña comencé a tener noción de esa ciudad debido a su gran construcción de las más grandes y elegantes edificaciones y la relevancia simbólica que esto generó en mi mente; el poder y la riqueza. Imaginaba que quizás hacían eso porque intentaban estar lo más cerca posible del cielo, lo más cerca posible de Dios.

 

La obra de Promesas de Tierra y el ángulo de la fotografía me hizo pensar en cómo vemos desde abajo con anhelo lo que hay por encima de nosotros, pero también cómo quizás las personas que se encuentran arriba, ven hacia abajo en vez de hacia arriba, ven hacia nosotros con desprecio y con aires de grandeza, pero quizás también con deseo de una vida vivida desde ese ángulo y no del que perciben la suya. Desde la cotidianidad llena de espontaneidad y no de repetitividades, desde el movimiento y no el sedentarismo, desde lo imperfecto y catastrófico y no desde lo planeado y preciso.

Por: Isabel De Alba 

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