Ciudad, cómo y qué

(según yo)

artista: Sara Serratos

soy de la idea de que conocer una ciudad es diferente dependiendo el medio que uses. por ejemplo, si usas un coche, tienes oportunidad de mirar un plano quizás más completo de manera superficial, panorámico, en el que conoces las calles y a donde estas te llevan, también  las casas, los edificios, la infraestructura, la señalética, el cielo, todo junto y sin ver más una cosa que otra.

 

de todo un poco, porque incluso la rapidez y fluidez del automóvil influye. cuando conoces las ciudades por medio de su transporte público (que también depende de qué transporte se hable, pero en este momento usaré cualquier tipo de camión, por ejemplo) conoces sus elementos y cómo está conformada, un poco más por encima. la altura te permite ver la ciudad desde otra perspectiva, ahora se pueden ver cosas desde arriba hacia abajo.

 

la gente, los parques, los árboles, los autos, incluso las casas quizás. puedes tener un poco de la ciudad por medio del contacto con la población y la cotidianidad de la misma. aunque no quieras, llegará un momento en que, si conoces una ciudad por medio de su transporte público, tendrás más acercamiento con los ciudadanos con los que compartes ese espacio que con personas que conoces de toda una vida, y esa es también una manera de tener contacto con las ciudades. 

 

mi forma favorita de conocer una ciudad es en definitiva a pie, caminándola. es un hecho que me gusta caminar, lo disfruto como pocas actividades en mi vida, y también es un hecho que este texto se verá inclinado hacia esta tendencia de relacionarse con las ciudades, pero es que creo que al caminar una ciudad se puede tener una faceta diferente de la misma, se conoce más de cerca porque el cuerpo mismo se involucra con ella. ahora sí, se conoce un plano más completo, no porque se vea la totalidad de la ciudad, sino porque se puede conocer cada rincón y cada detalle detenidamente. 

 

para dar un ejemplo de esto voy a hablar de mi llegada a la ciudad de méxico, porque yo soy de provincia y, aunque sea algo que quizás ya han escuchado o leído quinientas veces. repito que es muy diferente lo que se vive en una urbe y en un ‘pueblo’ y por lo mismo al principio es un shock.

llegué a la ciudad porque iba a empezar a estudiar la licenciatura y, aunque no viviera dentro de ella sino en el estado, de repente iba como buena novata en la gran metrópoli.

 

todas las veces que yo iba, era por medio de un automóvil, ya fuera al sur para visitar a mi familia, al centro para turistear o a la roma/condesa para empedarme, para mí no eran más que traslados de bastante tiempo que, en guanajuato, serían equivalentes a ir de una ciudad a otra, cosa que me impresionaba demasiado.

 

eran traslados en los que yo no tenía ni idea el rumbo por el que iba, si era peligroso o no, si me llevarían o no a mi destino, si faltaba mucho o poco, si estaba en el norte, sur, este u oeste de la ciudad.

yo solamente sabía la información que mi aplicación de uber me proporcionaba. para mí, en esos momentos la cdmx era parecida a la obra de Sara Serratos de la serie “Madriguera de Cemento”. parecida a un laberinto que no tiene sentido, pero que seguramente para las personas habituadas y relacionadas con esta estructura es algo completamente normal y familiar en donde no hay pierde.

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Madriguera de Cemento, 2015-2017.

Ensamblajes (impresiones 3D sobre planchas de concreto). Medidas variables

también hay una colección de fotografías suyas llamada “Casa-barco” donde se pueden ver varios “hogares” que son flotantes y sobre todo conecté con su descripción sobre el proyecto: “la forma de vida tan singular de las sociedades, los espacios cotidianos que para quien los habita se podrían volver monótonos pero para quien los visita son inimaginables”. me parece que esta es una descripción demasiado puntual de cómo era mi concepción de la ciudad de méxico en aquel momento, y también de cómo considero que es el primer encuentro con las ciudades desconocidas en general, sobre todo cuando es a través de un automóvil.

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La Casa-Barco, 2017.

Fotografías en película a color en formato 35mm

para las personas de las que esto forma parte de su día a día puede ser incluso aburrido, ya no es algo nuevo, para los que no, no es solamente una ciudad diferente si no un mundo que puede ser completamente nuevo. por el contrario, poco a poco y después de darme cuenta de la necesidad (no solamente económica, pero sí fue un factor bastante relevante) de llegar, atravesar y recorrer la ciudad por otro medio que no fuera un ride de mínimo $120, fue que comencé a CONOCER la cdmx.

 

uno llega a conocer sus calles, aprende cómo caminarlas, cuándo caminarlas y hasta con quién caminarlas. conoce a su gente porque es inevitable tener interacciones con ellxs y porque a medida de que uno se va adentrando a un lugar comienza a agarrar cariño a las personas que lo conforman, incluso sin haber tenido comunicación con ellxs.

 

y a través de ellxs también se comprende a la ciudad, hasta el momento en que se empieza a ser parte de la misma y uno llega a ser la persona con la que los “nuevos” empiezan a tener aproximaciones a la ciudad.

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Serie Agreste (del proyecto Del acto de caminar y otros apuntes), 2018. 

Fotografía en formato 35mm, revelado con HC-110

como lo da a entender sara serratos en la serie ”del acto de caminar y otros apuntes” del que incluyo una fotografía de un árbol que evidentemente ha pasado por mucho, y por el que muchos han pasado. uno echa raíces y comienza a convertirse en árbol hasta que llega el tiempo de volver a moverse, de volver a conocer más y de volver a comenzar a involucrarse, relacionarse y hacerse parte de otra ciudad.


últimamente, en müda, hemos leído y visto mucho contenido sobre las ciudades y sus diferentes aproximaciones que me han llevado a la conclusión de que las ciudades no son más que un invento de la imaginación de las personas, que muchas veces se traducen en infraestructura y que van generando historia, población, identidad y todas esas cosas que según esto conforman un estado-nación, pero que muchas veces también pueden quedarse en un nivel personal y que cada quien puede imaginar.

 

como en la película Nomadland, en la que la protagonista y su concepto de ciudad salen de los marcos socialmente conocidos y aceptados, pues no es un lugar físico sino más bien un sitio intangible que para ella hace sentido, que ella fue construyendo con el paso del tiempo y que se va resignificando constantemente por el hecho de vivir una vida de nómada. 

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en realidad importa poco la manera de relacionarnos con ella, para todxs existe esa “ciudad” que podríamos defender hasta el cansancio, todxs y cada uno de nosotrxs protegeremos siempre “nuestro propio micro-ambiente en expansión” (Sara Serratos, 2016). 

Por: Isabel de Alba

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365/Año (serie Acuarelas Toxicas), 2016 - Sara Serratos

Archivo de láminas de insecticida usadas, 92.5x120.5 cm.

Ludwig

Fare

Quiero ir, ya me quiero ir.

Santiago

Mora

DAMORA

Pedro

Trueba

Merezco algo mejor.