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Edición #17

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Recuerdo esos domingos de visita a la casa de mi abuela que formaban parte de mi cotidianidad. Al entrar a la casa de mi querida Tita, me impregnaba un olor a objetos antiguos  que solía llamar: “el olor a viejito”; después de una gran bienvenida con besos y apapachos, observaba detenidamente algunos objetos que me parecían sumamente interesantes como el tocadiscos, la vitrina con copas de cristal o ese camino de mesa de encaje que siempre odié y núnca entendí realmente su función. La Tita no solo tenía una casa digna de una abuela, sino que su “estilo” lo llevaba a todas partes, como lo demostraba su auto Cavalier 2002 plateado llamado “La sala”. Utilizando el mismo aromatizante de “olor a viejito” dentro de él, un pino colgado eternamente en el retrovisor  y y unos cojines en los asientos, se volvía una extensión de la casa de la abuela; mejor ni hablar del exterior de “La sala” ya que a diferencia de una abuela tradicional como mamá Coco, la Tita era de armas a tomar a la hora de manejar. Todos conocemos al “listo” que en vez de hacer fila se mete al principio ¿No? Pues a la Tita no le parecía nada justo esto y como diríamos coloquialmente - le aventaba lámina-  a cualquiera que quisiera pasarse de listo. Así por toda la ciudad, el Cavalier 2002 atravesaba el camino con sus con miles de multas, infracciones por exceso de velocidad y rayaduras en todos los laterales del coche. El tener un paseo con la Tita al volante era una actividad de riesgo, pero nunca faltaban los relatos de las grandes anécdotas que había recaudado a lo largo de su vida. Para mí, el riesgo valía la pena ya que sin darme cuenta esas experiencias en el coche de mi abuela se quedaron grabadas en mi memoria. 

 

Al observar el trabajo del artista Viktor, comprendí la importancia de este elemento cotidiano: el coche, y el peso que puede llegar a tener en la historia de vida de un ser humano. En sus obras, Viktor presenta dos coches diferentes dibujados con pasteles de óleo, los cuales, dan una estética parecida a los dibujos infantiles. Los trazos y colores estilo 80´s da una intención premeditada puesto que habla de la observación de este elemento abstraído de una realidad física visualizada por él de una manera conciliadora;  la intención es llevarnos como espectadores a percatarnos de que dentro de nosotros hay una especie de capital cultural que no es individual y única. Viktor nos hace reflexionar que a partir de este elemento podemos analizar nuestro origen y en función de esto tenemos la posibilidad de reinterpretarnos, para crear, para curarnos o para rehacernos una y otra vez. 

 

Adentrándonos en el proceso creativo de este artista, él comenta que busca diariamente la sensación de “quedarse en blanco” frente al lienzo antes de comenzar, basándose en el pensamiento de Henri Matisse que creía que en el arte la verdad y lo real comenzaba cuando no se comprendía nada de lo que se estaba haciendo o de lo que se sabía, por esa razón, cuando el artista está frente al cuadro se presenta completamente en blanco, con una mente que pareciera vacía. A partir de esta premisa, el interés principal de Viktor es encontrarse a sí mismo, piensa en el hecho de cómo se siente estar vivo más que en esforzarse en la técnica o en la complejidad de la obra. En lo que realmente se enfoca es en poder sentir el ambiente de cada experiencia. 

Estas obras a simple vista parecieran carentes de habilidad técnica pero como lo he mencionado anteriormente, ese no es su propósito. Se trata más bien de expresiones artísticas que fungen como reflejo del contexto sociocultural, en este caso del artista, pero siendo elementos universales remonta al espectador a memorias que tal vez no tenía presentes en su día a día. El entender y aceptar el origen de cada uno de nosotros hace comprender nuestra realidad actual, hace conocernos, hacer las paces con uno mismo y ​​nos ayuda a desarrollar un fuerte sentido de quiénes somos en realidad. La forma en que nos relacionamos con las historias familiares y creamos relatos acerca de nosotros mismos nos ayuda a establecer nuestra identidad esencial única y auténtica.

 

A mi parecer estas obras generan un vínculo con el espectador al invitarlo a hacer una introspección mucho más profunda de lo que parece, sí, está claro que lo que se ve en la obra realmente es un discurso un poco más personal, pero si el espectador piensa más allá de lo que ve y se atreve a recordar momentos de su vida que puede que para algunos no hayan sido tan gratos como para otros, se regalará momentos de autoconocimiento y crecimiento personal. Piénsenlo así, estas obras dan pie a momentos de autorreflexión que tal vez nunca se dan. Claro , puedes decir el típico “esto lo pudo hacer un niño” pero más allá de la técnica ¿Qué puedes ver?. 

 

Seguramente en mi versión de coches hechos con pasteles de óleo yo haría un Cavalier 2002 y no dejaría de acordarme de todas esas maravillosas experiencias a lado de la Tita que fueron formándome en mi infancia, pero tú, ¿Qué harías?

Artista: Viktor ig: @vik_viktr

Por: Di. Su.

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Viktor

Por: Di.Su.

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