bueno, bonito y barato

obra: el calpuleque

texto: mujer ladina

Dar el rol por el Centro de la Ciudad de Mexico es una experiencia verdaderamente rica en sonidos, conocimientos y sabores. Un aspecto particular que muestra el Centro, es la cantidad de “oficios urbanos” que podemos apreciar cuando caminamos por las calles. Desde la persona que carga grandes y pesadas cajas en su “diablito” dejando impactados a los sujetos que se consideran fuertes, hasta la posibilidad de encontrar un pasillo entero dedicado exclusivamente al cuidado y bienestar de las manos y pies.

Todo eso es lo que podemos encontrar en las colonias populares, donde la gente busca algo bonito y barato como dicen los comerciantes que están mezclados entre los clientes. Ir y ver las formas en las que funcionan los grandes negocios y sus trabajadores es en sí misma, una experiencia que te hace caer en la tentación de consumir. 

Podría decirse que el equivalente a una gran plaza comercial hecha para ricos, es el tianguis a mitad de cualquier colonia, aunque ésta  marca una diferencia en relación a las clases sociales. Hace poco, andando por la Lagunilla, me encontré con bastantes niños/as fresas que iban en busca de antigüedades y cosas para adornar su casa donde se forma una tensión de masas hasta  convierte en una mezcla de clases sociales, aunque debo decir que se nota quien viene de Cuautepec y quien viene de la colonia más exclusiva de la Ciudad, sin embargo, eso no parece importar ya que todos se unen para saber quién es el maestro del regateo. Vengan de donde vengan, los dos estratos sociales comparten la clara idea de que comprar  antigüedades que da estatus y reputación entre sus allegados. En cierto momento, las clases sociales se mimetizan entre sí hasta que la masa se forma. Se puede apreciar que la Lagunilla deja de ser un lugar de la diferencia, cantidades exorbitantes hacen que la movilidad en dicho mercado sea casi imposible y que el espacio propio parezca sólo una idea.