odio a john lennon

obra: jal reed
texto: gustavo

“Imagine all the people living life in peace”.

 

La canción de Imagine de John Lennon la habré cantado cientos de veces en mi clase de Canto en la primaria. Aun recuerdo como el profesor de Canto escribía con gis en el pizarrón las letras de la canción y se esmeraba para que el grupo la cantara al mismo tiempo. Teníamos conocimiento sobre el inglés pero eso no quería decir que entendiéramos a profundidad la letra y el mensaje que quería transmitir Lennon. El concepto de la paz era algo que particularmente no nos interesaba o ignorábamos ya que no era concordante con la actitud que teníamos en esa época. ¡Por dios! ¡éramos unos niños! ¿el profesor no habrá tenido infancia? o ¿acaso el profesor-como Rosseau- pensaba que el hombre es bueno por naturaleza pero la sociedad es quien la corrompe? El profesor solo necesitaba asomarse por la ventana y ver cómo todas las masas infantiles intentaban destruirse entre sí en el recreo. 

 

El recreo era el escenario donde se desarrollaban-en un lapso de 30 minutos-los conflictos que han acechado a la humanidad durante siglos. La guerra, la muerte y la destrucción se desplegaban a través de diversos juegos: policías vs ladrones, escondidillas, saltar la cuerda, fútbol, cachibol; había otras actividades que se alejaban de ser lúdicas: chismes grupales, aventarse piedras unos a los otros, conflictos territoriales entre salones o grados que llegaban a la culmunación de los golpes. Normalmente, la maestra que fungía como juez, detenía la batalla y castigaba a ambas masas infantiles. Pero aquella disputa no terminaba, era entonces que determinaban que las masas se verían en la salida, específicamente en el parque, lejos de la autoridad adulta. El lector podría caer en la ingenuidad, similar a la del profesor de canto al pensar que las masas lucharían y después caerían en cuenta que es inútil pelear y encontrarían la manera de resolver sus conflictos en aras de encontrar un acuerdo de paz como en las películas Hollywoodenses o como lo hubiera deseado John Lennon. En realidad hay una motivación más poderosa cuando dos masas infantiles se encontraban: la destrucción del otro. La sangre era uno de los elementos en el que se reconocía el daño que se ejercía a la masa, también en las lágrimas que se mezclaban con el sudor. Al final, una masa descargaba exitosamente para lo que había sido hecho, como el fuego, la destrucción se extendía plenamente hasta que una de las masas infantiles se convertía en cenizas. Aquel niño que había sido poderoso, el líder de la masa derrotada, ahora se mostraba vulnerable. La masa triunfante tenía la opción de dejarlo ir o de descuartizarlo y comérselo haciendo honor a las antiguas tribus. Si el profesor de canto hubiera tenido una orquesta a su disposición mientras se desarrollaba la guerra entre las masas infantiles, ojalá hubiese optado por que tocaran una pieza de Bethoveen, o  tal vez un concierto de Piano de Bach, una escena de Rigoletto o si el profesor se hubiera querido mostrar modernista, la obra musical de John Cage, 4’33’’ era la mejor opción para escuchar los gritos y golpes de las masas. 

 

Jal Reed, en sus obras sobre masa y poder, muestra una primera ilustración donde hay varios animales de diferentes especies que están dentro de cápsulas , tal vez dormidos, anestesiados o hipnotizados mientras esperan que la religión sea introducida en su cuerpo y que después circule por sus venas hasta que sean dominados por una mano imponente que los controle y dirija sus vidas.

 En la segunda ilustración podemos ver a un hombre en el centro, en una postura de libertad cargando un lápiz que dice: soñadores. El hombre está arriba de un libro que menciona: Imagina a toda la Gente compartiendo todo el MUNDO. Es evidente que hace alusión a la canción de John Lennon, Imagine. Alrededor del hombre, hay una niña escuchando música, levantando la mano que es desproporcionada a su cuerpo y también se puede ver el mundo y el rostro de una mujer/hombre cantando.

En aquellos hombres y mujeres se desdobla, mediante expresiones corporales, sus diferencias y al mismo tiempo- como si se avergonzaran de sus diferencias- se empeñan en cantar Imagine para ser uno, es decir, una masa. Una masa utópica donde la individualidad se pierde. El desenlace es fatal: el pensamiento y la crítica desaparecen. La primera ilustración de Jal Reed evidencia el proceso de cómo el individuo, a pesar de que los animales estén en contra de su voluntad dentro de las cápsulas, se sienten cómodos cuando, ya sea la religión, un partido político, o una canción, promete la salvación. Sí, la promesa de vida eterna, de paz social e individual; en fenómenos actuales, el discuro acartonado sobre la felicidad, la diversidad y el amor. Las ilustraciones de Jal Reed, simultáneamente se componen de la desfiguración y el desbalance humano, cualidades que hemos negado, pero que constantemente son desplegadas en la vida cotidiana, en el recreo y en las sociedades.