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monólogo (comprensible) de un vagabundo

obra: samuel segura
texto: el guasón JAJAJA

 La serie fotográfica: El Cielo bajo es todo lo que veo. 
 

JAJAJAJAJA al chile, es mejor la vida de un vagabundo que tener que aguantar la presión mental de esos culeros que van caminando (si es que todavía les quedan un poco de neuronas). No hay como sentarse en la banquita mientras me echo unos taquitos de suaperro a las tres de la tarde viéndole la cara a los pendejos asalariados que se suben a su oficina para seguir las órdenes del jefe ¡A chinga! ¿Apoco ya no se les dice jefes? ¿tons cómo se les dice, cabrón? ¿lideres? No mamen, ya no saben ni qué inventarle para que suene menos culero. De mis tiempos a los de ahora, ya está de la chingada, porque ya los tacos no los hacen igual, ni el pinche tonayas es el mismo y para el colmo, los pinches libros que me ando leyendo están de la chingada, ya cualquier pendejo es escritor, me consta, un compita mío luego me deja dormir en una librería bien “nais”, me puse a ver de reojo la sección de novedades ¡y que me cargó la chingada cuando me puse a leer los libros de editorial Planeta y Alfaguara! A mi se me hace que la Maxine Woodside y el Alfredo Palacios se compraron las editoriales porque ya pinches novelas parecen de superación personal, alv! JAJAJAJA En los periódicos, igual, pinches editores, ya ni las putas letras se ven en la hoja por la publicidad. Seré un vagabundo, un idiota o un loco  pero si algo he aprendido, es detenerme y observar mi entorno. 

 

Llevo muchos años en esto, ha de haber sido en los noventas cuando dejé mis bienes materiales ¿qué cosas dejé? familia, carro, trabajo, amistades… simplemente me salí del pinche infierno en el que estaba y me puse a caminar y a caminar hasta que se volvió casi casi un deporte. Por fin pude admirar la belleza de lo que había alrededor, la pinche ciudad se convirtió en un festín para mis sentidos. Cuando estás chambeándole de 9 a 6, ni te das cuenta de que estás sobreacelerado ¿sabes cómo es? es como estar en una pinche caminadora las 24 horas persiguiendo lo que tú me digas: dinero, fama, reconocimiento, amor. Pues así fue, me bajé de la caminadora para trazar mis propios pasos. Pero a huevo, la gente prefiere seguir en la caminadora porque es más fácil que “alguien” les dirija su vida, les diga que tienen que hacer, cabrón, hasta los que se dicen ser auténticos, caen en las trampas del neoliberalismo, su autenticidad proviene de la comparación con el otro pendejo y caen en lo mismo JAJAJAJA.