La moda es un arte cuando está hecha por un artista 

-Yves Saint Laurent 

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Texto: Equipo Creativo de Trash Divine

La moda surge de una necesidad básica, de cubrirnos, de protegernos contra el clima, teniendo una utilidad en base, se fue deformando con los años, adaptándose a la sociedad, y la reacción que esta tiene al mundo. El arte, por otra parte no tiene propiamente una utilidad específica en el aspecto práctico, no es un utensilio más que para la mente. La moda es arte porque es una expresión de vida para aquellos que la crean, además de tener uso utilitario, es funcional, y a la vez forma parte de nuestra identidad, es nuestra presentación del YO ante los demás, nos ayuda a construir lo que somos y a delimitar nuestros espacios personales. En nuestra marca, Trash Divine, originada en 2016, el creador y director creativo de la marca, Eric Granados, buscaba narrar sus emociones, experiencias, aspectos de la cultura que lo rodeaban, y generar esta anhelada identidad, que como jóvenes pasamos mucho tiempo buscando. Según Margarita Rivier, la moda es el elemento o momento que se encuentra en boga en una sociedad y que refleja el espíritu de una época. Trash Divine refleja este concepto al ser una marca polifacética, que logra adaptarse al mundo, a pesar de todos los problemas que vivimos hoy en día.

En esta ocasión, colaboramos con la Revista Inverosimil, para la realización de una pasarela, con la temática de “barroco-naco” Para dicho tema, nos hemos dado a la tarea de reunir información para darle un verdadero significado a la palabra “naco”, queremos hablar de clasismo, de anti-indigenismo, de opresión, y de todo un país construido con sangre, de la religión católica que nos envuelve como mexicanos, y de dar una verdadera retrospectiva al concepto de mexicanidad. Todos estos conceptos serán expresados con la ropa, con los accesorios, haciendo que esta, sea arte el cual puedes usar en el día a día.

Los modelos podrían verse como una parte de la instalación, y la pasarela como toda la exposición artística. Las pasarelas son las intelectuaciones del concepto que está evocando el diseñador, estas pueden llegar a ser expresiones artísticas. El simple hecho de que una persona pueda recrear aspectos visuales, auditivos, o incluso culturales, en la vestimenta, es arte. 

Estamos más que conscientes de el hecho de que, en la actualidad, el mundo de la moda ya es hogar de los mejores artistas, sino de los mejores inversionistas, sin embargo, nosotros nos mantenemos optimistas, con la meta de que Trash Divine llegue a ser la nueva gran promesa, y regrese este status artístico a donde ahora está ausente. Por eso aprovechamos oportunidades, como esta colaboración, para recordarle a la sociedad, que todavía quedan artistas que buscan todos los medios para expresar su creatividad. 

El rito de cualquier salida casual

Desde el punto de vista de Ema

¿Por qué será que una salida casual es siempre un ritual?. Creo que no es lo más difícil del mundo y tampoco se trata de ningún complejo interno o angustia por algún peligro que pueda haber allá afuera, simplemente es el hecho de que dejé de usar uniforme a mis catorce años y desde entonces me veo obligado a hacer una selección de lo que voy a llevar puesto día con día. No tengo tanta imaginación como para pensar que mi outfit tiene alguna especie de poder sobrenatural para atraer cosas en mi vida, pero tampoco me siento completamente despreocupado por la forma en la que me ve y percibe la gente a mi alrededor.

Sin pretender hacer un complejo e inútil análisis sobre la imposición de los códigos de vestimenta a nuestros tiempos, me limitaré a recordar lo increíble que era en mi infancia poder ver a Arnold y a sus amigos vestidos exactamente igual todos los días. Quizás a alguien le haga más sentido Danny Phantom o Phineas y Ferb, pero la fantástica idea es la misma, pues ¿quién no desearía poder usar el mismo conjunto de prendas sin importar la ocasión?. No importa si vas a trabajar, estudiar o hacer ejercicio tu vestuario es único e inalterable por los siglos de los siglos, amén.

Quizás haya un intento, no tan premeditado, por querer mostrar en mi atuendo todo lo que puedo llegar a ser, pero seamos realistas, mi elección en cortes o estilos es limitado por una supuesta “variedad” apegada al estándar de consumo. Es esta una maldición disfrazada de libertad que no nos deja escapar de cierta normatividad impuesta por las tiendas más populares o de fácil acceso. Es por eso que, con las pocas posibilidades que tengo, me siento con la necesidad de buscar algo diferente, tal vez el color, una talla, material o palabra, todo vale para hacer más sencillo el ritual que significa la salida de casa. 

Pienso seriamente en el tema, pero realmente me percato de que todo este proceso tiene cierto aire involuntario, pues una vez que comienzo mi rutina diaria me olvido casi completamente hasta que algún espejo aparece frente a mi y no puedo evitar pasar una mano por mi cabello o acomodarme la playera. La percepción de uno mismo es algo extraño, silencioso pero siempre presente y si la forma en la que me veo puede decirme de mi, también estoy seguro de que puedo decir algo a través de ella.

Para algunos puede escucharse imposible, pero me esfuerzo terriblemente por buscar esa sutil diferencia y al mismo tiempo proponer algo en mi a diario. No importa si a veces me dan ganas de salir en pijama al supermercado o usar calcetas diferentes si no logro encontrar sus pares, a conciencia todo puede ser un mensaje contundente contra las formas a las que estamos habituados.

No puedo hacer nada más en contra a aquella salida casual, primero me percato del complejo proceso que puede llegar a ser y después procedo en su contra. Todo un ritual.

Tranquilos, no quiero faltar a la higiene personal, sino sólo evocar la sencillez y tranquilidad que ésto parecía traer a cualquier personaje salido de alguna caricatura, imposible para mi sin convertirme en objeto directo de múltiples y probablemente muy graciosas burlas. Aunque Arnold y yo coincidimos en el hecho de que nuestra ropa remite directamente a nuestra personalidad e identidad, ésta es justamente la razón principal por la que no me sería posible llevarlo a cabo, ya que mientras la caricatura es una ficción consistente en comportamiento y humor, nosotros somos todo lo contrario, seres volubles y cambiantes constantemente.