El buen amador.

Especialista en la escena nacional 

Artista: Charlie Güemes

Hola mi amor, soy yo por primera vez. ¿Cómo estás? ¿Enserio estás leyendo esto? Ok, no te preocupes, yo sé que no tienes cosas importantes que hacer con tu vida, de hecho creo que nadie las tiene, por eso te escribo esto, porque yo tampoco las tengo.

De todas formas tenemos que fingir que nos dedicarnos a algo, hoy en día cualquier imbécil se dice especialista con un mínimo de conocimientos inútiles sobre cualquier cosa en el mundo, y está bien, por ejemplo, YO soy especialista en música. Por eso, voy a instruirte sobre lo que vale la pena escuchar y aquello en lo que seguro puedes seguir perdiendo tu tiempo después de terminar de leer esto.

Empecemos por ahí, marcando un línea entre la verdadera calidad musical y las simplezas que forman parte de la playlist del Editor, pues como escuchador activo que seguramente eres debes darle prioridad a aquellos discursos sonoros que promueven un sentido crítico o en su defecto proponen una forma de contemplar la vida desde una perspectiva poética, o si se quiere llamar así, artística. Ilusos son los que pretenden creer que cualquier ritmo con alguna secuencia armónica y mínimo esfuerzo en rimar un sinsentido de frases y mensajes simplones es música. 

Lamentablemente, quizás pueda confundirse a veces, puesto que nuestros medios de distribución musical no responden a nada más que a un conjunto de intereses económicos, ofertando el consumo fácil de forma masiva e indiscriminada. ¿Quién no se ha visto enfrentado a tener que soportar una torpe demostración de esto? El detestable e insalubre transporte público de nuestro país es un gran ejemplo, promoviendo la violencia con versos impropios pero pegajosos como “Sácame la verga Lupe que la traigo bien parada” o “Culo grande y traje chiquito, ese queso yo te lo derrito”.

Puedes incluso sentir algo de lástima por lo que la ignorancia hace en aquellas personas, tranquilo, el amor es normal, pero peligroso. Cualquiera puede caer en la trampa, tal vez por lo sencillo que es dejarse llevar o por lo gratificante que resulta tener más de 20 mil seguidores en Instagram. 

Hace unos días atrapé al Editor escuchando gustoso una actualización pop de aquellos sonidos electrónicos que nacieron del uso de sintetizadores en la década de los setentas. Tuvieron un auge comercial en el mercado europeo durante los ochentas y encontraron una fuerte corriente en Iberoamérica de la mano de genios como Miguel Bosé o grupos como Moenia a finales de los noventas. Lo mire extrañado y le dije “¿Qué es esa NACAda, pinche pulgoso?”, a lo que él respondió con violencia intentando morderme.

De cualquier forma, resultó que escuchaba música nacional, un werito llamado Charlie Güemes que va comenzando en el gran y complejo camino que representa la escena capitalina. Sin duda yo, como el increíble especialista que soy, veo en su obra una muestra energética y bailable de enorme habilidad vocal envuelta en estructuras convencionales que funcionan formidablemente al oído, presentando sonoridades bastante atractivas y conocidas desde la primera escucha. En pocas palabras, todo un NACO ese Güemes.

Seguramente vas a decirme: “pero querido Amador, ¿entonces qué se propone hoy en día en la escena mexicana?¿acaso se trata de puras NACAdas?” y mi respuesta es un contundente SÍ. Tranquilo, entiendo tu preocupación ante este proceso al que seguramente le brindas muchísima importancia y con el cual debes querer tomar más acciones que solo escuchar el mismo puñado de desconocidas y aleatorias canciones todo el día, mismas que un algoritmo te selecciona “aleatoriamente” con base al dinero que alguna empresa le puso por conveniencia. La solución es más o menos sencilla, cariño: acepta lo NACA que está toda la música nacional y trata de escuchar a conciencia todo aquello que llega a tus preciosos oídos. Juzga, discrimina y disfruta, pues solo así puedes encontrarte con verdaderas obras de arte como “El baile del androide” <3 .

Dale play  

Lo peor de todo es que los seguidores de esta profana demostración no parecen avergonzarse de ninguna manera, al contrario pareciera que entre más pasan los años la exaltación de estos géneros es mayor. Un proceso que puede parecer natural con aquella costumbre posmoderna de exaltar al individuo sobre todas las cosas, una enfermedad del siglo XXI en la que todos buscan el reconocimiento de sus falsas virtudes. Apelaré a mi memoria para citar un bello poema antiguo que describe de forma excelsa este fenómeno extraño:

“Todos me miran, me miran porque sé que soy linda, porque todos me admiran, porque hago lo que pocos se atreveran. Algunos con envidia pero al final me amaran” -Ovidio (1609)

No me queda más que decirte DE NADA, por ayudarte a encontrar una propuesta musical de calidad como lo es el buen Charlie Güemes, pero eso sí, siempre con conciencia y una aguda reflexión que seguramente olvidaras en minutos, no como el Editor que nomás lo andaba escuchando de puro pasatiempo, él no es un especialista como yo.

Con muchísimo amor para ti
El buen (m)Amador