Todos los

santos nacos

Texto y obra:

collage pedorro

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Una desventaja de ser Santo es eso de vivir atemporalmente, existo en tantos tiempos que el sufrimiento siempre se siente nuevo y los fieles, perpetuos. Jamás he olvidado a uno de mis resantes y a veces, cuando veo algo especial, me acuerdo de ellos, Kevin era apenas un chamaquito cuando se me acercó por primera vez, su mamaíta lo había llevado a San Hipólito a encenderme una veladora para pedirme por su hermano: el Betanyork como le decían sus compas por pocho, Betito como le decía su mamá, un héroe para el alma de Kevin, quien hincadito y con sus manitas juntas me pidió que el jale de Beto le saliera bien y no lo agarraran los judiciales, porque, San Juditas, el sólo lo hace porque quiere que yo vaya a la escuela y mi amá ya no puede trabajar tanto desde que se quemó las manos en la fábrica, el mismo Kevin que años después se encaminó a conversar con el Chief por andar de vergüerito en la colonia, y a quién sobre su cadáver, el enviado del SEMEFO decretó como: un pinche naco y mierda de cabrón.

¿Bastón?, listo, ¿medallita con la feis del primo Jesús? , listo, ¿ropajes ponedores?, listos, ¿peinado de comercial?, listo, ¿fueguito en la frente para que todos se enteren que el espíritu santo está conmigo?, listo, todo preparado para mañana 28… Si mi títa pudiera verme ahora pensaría que me miro muy guapo aunque muy pálido, a ella le gusta aparecerse como morenita por acá, con los ojitos ligeramente rasgados y un manto verde chingón como el mío, pero plagado de estrellas, me cae bien la tía, siempre muy linda, siempre muy mona, intercediendo por todos y recibiendo flores. 

Mi tía es muy lista, cambiando de forma y color, yo a veces le pregunto al Yisus, ¿carnal, por qué siempre somos blancos?, y el wey se ríe, porque nadie quiere un Dios prieto, y por nadie, me refiero a mis whiggas que se aclichingaron a todos los demás, tu no te fijes cawn, y yo pienso que está cabrón no fijarme cuando veo los brazos de mis devotos cargarme en el metro, ¿Cómo no fijarme, si hasta los que somos de resina queremos ser blancos?

Naco, pinche naco, cerdo, prieto, gato, puto naco, son variantes que mis almas traen encima como cicatrices que se enrollan entre los dedos, les bajan por el cuello y algunas veces, les brillan en la frente, papá, ¿qués un naco?, le preguntó una vez Viri a su papá mientras me abrazaba contra su pechito en Reforma, ¿por qué esos te dijeron así?, y sentí vergüenza por todos y por mi presencia que fue la prueba final de un juicio que empezó con su chanclas y se concluyó con su piel, nacos su chingada madre mijita, le contesto el Juan, nacos su chingada madre.

¡CAmaraAA!

Haiga sido

como haiga

sido

¿Cuántas veces, pinche Judas, cuántas veces te voy a tener que repetir que la pinche flaca esa y el narco aquel no son tus ayudantes?, no les hables, no los mires, es más, ni los pienses, es la cantaleta del Yisas siempre que me habla, le molesta la Muerte, que de santa, nada tiene wey, repite, que a ellos, les vale chayote, le contradigo; la Muerta, que se ha vuelto esa mi flaca a razón de convivir por años, es la imagen que me acompaña en la mayoría de los altares, ¿cómo no hablarle?, ¿cómo ignorarla?, yo entiendo que al Chief le indigne que hagan Santos como si fueran quesadillas y que los mantengan sintientes a base de Fe, pero uno que los mira diario y se siente mezclarse en los rezos, ¿cómo ignorarlos?, ¿cómo no verlos? Si la flaca y yo somos más compas que la chela y el fucho, más cercanos que el amor y el dolor, la pobreza y el hambre y somos, ultimadamente, la vida y la muerte.

 

No puedo mentir, sus métodos no son lo más divertidos, pero los mantiene contentos y quién soy yo para discutir con algo creado y sostenido a base de la voluntad del hombre, misma que el Jefazo les concedió, misma que ha causado tanto desmadre. Además de mi flaca, al norte de este changarro está el Verde Maloso, el chingado Malverde, todo violencia, todo mal gusto, un nacasio cualquiera, en palabras de la historiadora de la Ibero que fue a estudiar su recinto, un chacal común que resultó más importante muerto que en vida.

Los humanos son medio pendejos, porque siempre, sin importar la época, hacen que todo su desmadre orbite alrededor de raza y dinero, varo y color, son tan predecibles que a veces me dan hueva, ¿mientras los oigo en el metro? hueva, ¿mientras el MaliVerde me cuenta sus pedos? hueva, ¿mientras los veo existir en ese parpadeo que llaman vida? hueva. ¡Que suprema hueva ser humano!, vivir tan intenso y morirse tan pronto, pero sobre todo, que pinche hueva tener que ir cada 28 a ver mi propia jeta blanca replicada un millón de veces.