Frida Kahlo, la marca que distingue a México

Artista de los whitemexicans por excelencia: Frida Khalo.

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Texto: Dávila Onofre

Miro un cuadro de Frida Kahlo, la marca que alguna vez fue una pintora. La mezcla de ideología y muchos sentidos amontonados en una pintura. Afuera se escuchan los cohetes, como casi todas las semanas desde que he vivido en este país. Pienso en lo siguiente y me disculpo porque quizá este sea un texto poco cotidiano aunque intente explicar la cotidianidad de quienes por alguna razón ven el Frida Kahlo la marca mexicana por excelencia: quien  presume de ser completamente adaptado, comprenderá lo que es naco. porque no vive siéndolo. Me encanta pensar que siempre he querido deshacerme de eso, de pertenecer a lo naco, pero siempre lo he sido y todos cuanto me rodean, porque la perfección es la otra posibilidad, la adaptabilidad perfecta, a la que cada vez más personas aspiran incluso sin darse cuenta. Digamos que hay dos caminos, adaptarse y creer fielmente que la marca de una prenda de ropa es importante y en ese sentido no ser naco, o bien, intentar cada dia intentarlo como sea posible, ser naco.

Se celebran los ritos de una nación profundamente naca, la mexicana. La cultura que ha creado en la rebeldía pasajera, la rebeldía porque sí, un estilo. Ha creado en la necesidad de adaptarse todo un concepto llamado lo mexicano. Una cultura en movimiento que nunca ha dejado de crear, agrupar elementos y combinarlos, creando claroscuros, contrastes, a veces menos logrados que otros, pero siempre movimiento y desorden que de una u otra manera los mexicanos encuentran ordenado.

Miro alrededor de las casas que están decoradas mientras afuera la delincuencia sucede como pan de todos los días. Miro la televisión y los comerciales, y a la gente celebra lo incelebrable, justificando que al menos en eso pueden relajarse, la fiesta es el contraste barroco por excelencia, la fiesta para no ocuparse de lo que podría liberarlos de la mierda a la que han decido llamar estilo mexicano, cultura mexicana.

Mientras escribo esto algunos se molestarán porque atento contra lo mexicano que tanto aman, pero eso mismo es ser mexicano, solo mentar madres cuando pueden hacerlo, y no tomar el coraje y transformarlo, no. Solo pueden acumular encima de cosas, una y otra vez, insistir en crear una y otra vez, sobre lo construido. Pelear es la misma forma de ser naco, barroco o kitsch, amontonar para intentar formar parte, para intentar ser lo que otros quieren que sean, y algunos incluso piensan que ese estilo los distingue, no. Se trata solo del mercado americano aprovechándose de todos.

Pero es más cómodo encimar, decir miles de groserías que tolerar, que frustrarse y romper lo construido para volver a elaborar, para mandarlo en verdad todo al carajo y volver a construir, o destruir por completo, lo naco es la síntesis de una cultura que festeja su estilo de echarlo a perder creyendo que elabora. Festejar a una nación que se tira mierda entre sí, que no hace crítica, sino sólo crítica, eso es naco, porque ser naco es querer adaptarse amontonando cuanto se pueda, para intentar ser.

Naco es un mundo que no quiere hacer el esfuerzo y quienes pretenden decir que hacemos el esfuerzo diario y que es el sistema el que nos empuja a esforzarnos, a la mierda, ellos buscan adaptarse criticando lo que no pueden hacer. Porque en este país se trabaja de sol a sol sin sentido, sin juicio crítico, sin intencion, solo se trabaja para ganar dinero, para mantener el paso, para mantener a los hijos, para distinguirse.

Viva México, viva lo naco, viva Frida Kahlo, viva la cultura de individuos que intentan adaptarse a un mundo que se los exige y que ellos sin darse cuenta se ponen a trabajar para distinguirse, usando Louis Vuitton, algo del mercado, hacerse una selfie y después quizá, chingar a su madre a quien sea porque causa gracia. Los mexicanos y las mexicanas ya no se dan cuenta en lo que se han convertido, una especie de burla que parece tener estilo, un cuadro de unos monos y una mujer ególatra que se pintaba a sí misma para descargar.

Escucho un disco muy ameno en una noche de otoño mientras escribo este texto que tiene más vísceras y coraje que cerebro. El disco el ALL de Yann Tiersen.